Fotografía | kodak
La Kodak Charmera llega para conquistar a los nostálgicos de la fotografía. Inspirada en las cámaras desechables de los años 80, esta propuesta digital sorprende con un diseño del tamaño de un llavero y funciones que rescatan la estética retro en plena era de la inmediatez.
Con apenas 2,2 pulgadas de ancho y unos 30 gramos de peso, la Charmera redefine el concepto de portabilidad.
Su formato compacto permite llevarla a cualquier lado, mientras que sus detalles técnicos abren un abanico de posibilidades creativas para quienes buscan imágenes con carácter propio.

DETALLES QUE MARCAN LA DIFERENCIA
En su diminuto cuerpo, la Kodak Charmera incluye un sensor de 1,6 megapíxeles y una lente fija de 35 mm con apertura f/2.4.
Este equipamiento se complementa con la capacidad de grabar video a 30 fotogramas por segundo, lo que la convierte en una herramienta versátil para quienes desean capturar tanto fotos como clips con estética lo-fi.
La cámara incorpora además siete filtros vintage y cuatro marcos oficiales de Kodak, sumando la clásica función de fecha estampada en pantalla.
Todo está pensado para reproducir el espíritu de las fotos analógicas de antaño, con un toque de autenticidad que seduce tanto a coleccionistas como a nuevas generaciones.

UN JUGUETE DE DISEÑO COLECCIONABLE
Uno de los aspectos más curiosos de la Charmera es su formato de venta: las cámaras llegan en cajas sorpresa, o “blind boxes”.
Existen siete versiones disponibles: seis ediciones estándar y una transparente, que deja ver los mecanismos internos y que se considera la más rara, con una probabilidad de aparición de solo 1 en 48.
Este enfoque convierte a la Charmera no solo en un gadget tecnológico, sino también en un objeto de colección que apela al factor sorpresa.
TECNOLOGÍA SENCILLA, EXPERIENCIA RETRO
Aunque su propuesta se centra en lo estético, la Kodak Charmera no descuida lo práctico.
Es compatible con tarjetas microSD de hasta 128 GB y cuenta con puerto USB-C tanto para la carga como para la transferencia de archivos. De esta forma, combina la facilidad del mundo digital con la estética imperfecta del pasado.
Su mayor virtud está en esa mezcla: portabilidad extrema, look nostálgico y funciones digitales suficientes para experimentar sin complicaciones. La Charmera rescata el espíritu de la fotografía casual y lo condensa en un dispositivo que cabe en la palma de la mano.


























