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Tradición en movimiento. La cultura lowrider que resurge en Albuquerque

Lowriding en Albuquerque: la tradición que vuelve a las calles

Fotografía| hcn.org
En las calles de Albuquerque, Nuevo México, hay una tradición que estuvo prohibida por décadas y que hoy vive su momento de mayor esplendor: el lowriding en Albuquerque. Los autos bajos, brillantes y llenos de historia vuelven a rodar por el tramo urbano más largo de la histórica Ruta 66, y esta vez con más fuerza que nunca.

UNA TRADICIÓN QUE NACIÓ EN LOS MÁRGENES

El lowriding surgió en la década de 1940 en el suroeste de los Estados Unidos, dentro de las comunidades mexicoamericanas que enfrentaban marginalización social. La idea era simple y poderosa: tomar un auto, rebajarlo al máximo, cubrirlo con murales de colores vibrantes y convertirlo en símbolo de identidad y orgullo. En Nuevo México, donde casi la mitad de la población tiene raíces mexicanas, el lowriding se transformó en parte del alma del lugar.

Pero durante décadas, la tradición quedó atrapada entre regulaciones y prejuicios. Los cruceros, esas procesiones lentas y relucientes de autos customizados, fueron prohibidos en muchas ciudades, incluida Albuquerque, que recién levantó el veto en 2018. Hoy, la escena no solo está viva: está en auge.

MUJERES AL VOLANTE

Una de las figuras más llamativas de la nueva ola es Angelica Griego, dueña de un Chevrolet Impala 1961 convertible que convierte en showpiece andante: con sistema hidráulico que lo hace saltar, murales pintados a mano que cuentan su historia y un cromado que centellea bajo el sol del desierto. Cuando Angelica entró a la escena, era apenas una de tres mujeres. Hoy, cada vez más personas se suman.

La cultura lowrider siempre fue espectáculo, pero en Albuquerque hay algo más profundo: es un ejercicio de memoria colectiva. Como resume Jessica Roybal, otra conductora de la escena, se trabaja toda la semana y el día libre se dedica al auto, a tinquear, a construir algo propio.

EL ARTE DE CUATRO RUEDAS

Detrás de cada auto lowrider hay horas de artesanía pura. Rob Vanderslice lleva 40 años perfeccionando su estilo de aerógrafo, un maximalismo explosivo de llamas, metálicos y gradientes que convirtió sus creaciones en piezas de museo. Sus trabajos llegaron al Petersen Automotive Museum de Los Ángeles, y hoy prepara instalaciones para el centenario de la Ruta 66 en 2026, incluyendo autos lowrider suspendidos en el techo del aeropuerto de Albuquerque.

Para quienes quieran vivir la experiencia, el Albuquerque Lowrider Super Show en junio convoca a más de 15.000 personas. Los fines de semana, el crucero por Central Avenue es una cita obligada, y el barrio histórico de Barelas ofrece sus propias procesiones cada pocos meses.

ALBUQUERQUE, MÁS ALLÁ DEL MAPA

Central Avenue concentra todo lo que hace única a esta ciudad: el teatro KiMo con su mezcla art déco y motivos indígenas Pueblo, los carteles vintage de moteles de los años 50 todavía encendidos, las montañas Sandia asomando al este. Rodar por ese paisaje en un convertible, con los crooners de los 60 saliendo por los parlantes, es una de esas experiencias de viaje que no se parecen a nada más.

Con el centenario de la Ruta 66 marcando el calendario de 2026, Albuquerque tiene todo para convertirse en uno de los destinos más sorprendentes del año.