Fotografía| italia.it/ Michal Ludwiczak/Istockphoto
Hay ciudades que todavía no llegaron al radar masivo pero que ya encendieron todas las alarmas entre los viajeros más atentos. Bari, en el sur de Italia, es una de ellas.
Capital de la región de Puglia, esta ciudad portuaria sobre el mar Adriático lleva décadas siendo el secreto mejor guardado del país: historia medieval, pasta hecha a mano en las calles, mercados de pescado al amanecer y acceso directo a algunas de las costas más espectaculares de Europa. Bari Italia tiene todo lo que uno busca —autenticidad, sabor, belleza natural— sin las multitudes que agotan Roma o Venecia.
UN CASCO HISTÓRICO QUE ATRAPA
El corazón de la ciudad es el Bari Vecchia, el barrio antiguo donde el tiempo parece detenerse. Callejones de piedra, iglesias centenarias y piazze bulliciosas conviven con una vida cotidiana que pocas ciudades europeas conservan. La Basílica di San Nicola, del siglo XI, es la joya arquitectónica del barrio, pero el espectáculo más auténtico lo dan las nonnas que se sientan en la vereda de la Strada Arco Basso a darle forma a los orecchiette con una velocidad y una destreza que son puro arte popular.
El mercado de pescado del Porto Vecchio abre temprano cada mañana: langostinos crudos, pulpos, ostras y erizos de mar se venden y se comen en el acto, con un chorrito de limón y sin más protocolo. La experiencia vale el madrugón.
EL PLATO QUE HAY QUE PROBAR
Además de los orecchiette, Bari tiene su propia creación culinaria de culto: el spaghetti all’assassina. La receta, inventada acá, consiste en cocinar la pasta directamente en una sartén de hierro fundido, dejando que se tueste y se caramelice antes de agregar la salsa de tomate picante. El resultado tiene una textura crujiente por fuera y tierna por dentro, casi como la corteza de una lasagna horneada. En el restaurante Urban Assassineria, especializado exclusivamente en esta preparación, se puede pedir la versión clásica o alguna de las más de doce variaciones del menú.
Para los fanáticos del vino, la región produce varietales propios como el primitivo, el negroamaro y el nero di troia: robustos, aromáticos y todavía accesibles en precio comparados con los grandes nombres del norte.

UNA BASE PERFECTA PARA EXPLORAR LA REGIÓN
Lo mejor de Bari es que funciona como punto de partida ideal para descubrir los alrededores. A unos 30 kilómetros está Polignano a Mare, uno de los paisajes costeros más fotografiados de Italia: acantilados blancos sobre aguas turquesa que parecen sacadas de otro tiempo. A poco más de una hora, Alberobello sorprende con sus trulli, las características construcciones cónicas de piedra declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El paseo costero de Lungomare Nazario Sauro, bordeado de palmeras y edificios de estilo Liberty frente al Adriático, es una de las explanadas más hermosas del sur de Italia. Ideal para la tarde, cuando los locales salen a pasear en la clásica passeggiata italiana.
CÓMO LLEGAR Y CUÁNDO IR
El Aeropuerto de Bari Karol Wojtyła recibe vuelos directos desde toda Europa. Desde mayo de 2026, United Airlines suma una conexión directa desde Newark (EWR), lo que facilita la llegada para quienes hagan escala en Estados Unidos. Desde el aeropuerto, el centro queda a solo 20 minutos en taxi o tren. La ciudad también está conectada por tren de alta velocidad con Roma, Nápoles y Milán.
La mejor época para visitar es entre abril y junio, o de septiembre a octubre: sol, temperaturas agradables de entre 18 y 26 grados Celsius, y sin el pico de turistas del verano europeo. El sur de Italia ya no es un secreto para los que saben. Pero Bari, todavía sí.


























