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Northern Lights. El tren que persigue auroras boreales en el Ártico noruego

Northern Lights Train. El tren que persigue auroras boreales en el Ártico noruego

El norte de Noruega guarda uno de los espectáculos más sobrecogedores que ofrece la naturaleza: las auroras boreales. Y ahora, llegar hasta ellas tiene su propio ritual. El Northern Lights Train —o Tren de las Auroras Boreales— conecta las estaciones de Narvik y Katterat en un recorrido nocturno que combina paisaje ártico, historia y la magia impredecible de las luces del cielo.

Narvik está a 220 kilómetros al norte del círculo polar ártico, pero gracias a la corriente del Atlántico Norte, su clima es más amable de lo que el mapa sugiere. La ciudad nació en 1902 junto a la línea ferroviaria que une su puerto —que nunca se congela— con Kiruna, en Suecia. Esa misma vía histórica es la que hoy, de noche, se transforma en el escenario de esta nueva experiencia.

40 minutos hacia la oscuridad perfecta

El tren parte en vagones con ventanas panorámicas y avanza 40 minutos a lo largo del fiordo Ofotfjord. A medida que las luces de la ciudad quedan atrás, aparecen montañas nevadas de hasta 1.500 metros, el histórico puente Hålogaland, fortines militares de la Segunda Guerra Mundial, la estación Rombak con su torre de agua y el mítico túnel Cape Horn.

El destino es Katterat, un pequeño pueblo de montaña a 373 metros sobre el nivel del mar, estratégicamente alejado de cualquier contaminación lumínica. Un lugar oscuro como pocos, ideal para que las auroras aparezcan en todo su esplendor.

Fogata, historias y cielo abierto

Al bajar del tren, un guía local conduce a los viajeros por el pueblo —que incluye un cuartel militar reconvertido en museo— hasta una gran fogata al aire libre, junto a un lavvu: la carpa cónica tradicional de los pastores de renos de esta región. Allí, entre bebidas calientes, viandas y relatos de la vida en el Ártico, todos esperan que el cielo haga lo suyo. La experiencia completa dura aproximadamente tres horas.

¿Cuándo ir?

Las auroras pueden aparecer en otoño y primavera, pero el invierno es el momento más propicio. El fenómeno, sin embargo, nunca está garantizado: depende de cielos despejados y actividad solar. Revisar el pronóstico antes de salir es parte del ritual. Las próximas salidas del tren están programadas para febrero y marzo.

Vale aclarar —como lo hace la operadora Norwegian Travel— que ciertas imágenes virales del tren con techo de vidrio son falsas, generadas con inteligencia artificial. El tren real es tan bueno como es: sin artificios.

Más allá del tren

Narvik tiene mucho más para ofrecer. Desde trineos tirados por huskies y motos de nieve hasta el Sauna Flotante Kleksen, una experiencia termal única sobre las aguas heladas del fiordo. El Parque Polar, a 45 minutos al norte, es el santuario de vida silvestre más septentrional del mundo: osos, linces, lobos, alces y renos en estado puro. Y en 2029, la ciudad será sede del Campeonato Mundial de Esquí Alpino.

Para la valija: ropa térmica, calzado impermeable antideslizante, guantes, gorro y —fundamental— un trípode para fotografiar auroras. El Ártico recompensa a los preparados.