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The Boroughs. La nueva serie de los hermanos Duffer mezcla ciencia ficción, misterio y héroes jubilados

The Boroughs: la nueva serie de los hermanos Duffer

Fotografía|Fuente: Netflix
Llegó a Netflix la serie más esperada de los creadores de Stranger Things: The Boroughs debutó el 21 de mayo con ocho episodios cargados de criaturas sobrenaturales, nostalgia y un elenco de peso pesado que hace que valga la pena el binge del fin de semana.

LA PREMISA QUE NADIE ESPERABA PERO TODOS NECESITABAN

Imaginá una comunidad de retiro en el desierto de Nuevo México donde todo parece perfecto: jardines impecables, vecinos amigables y actividades para los mayores. Ahora agregale criaturas que se cuelan de noche a robar el líquido cefalorraquídeo de los residentes para que sus dueños mantengan la juventud eterna. Eso es, en esencia, The Boroughs: una mezcla de comedia generacional con terror sobrenatural que recuerda — deliberadamente — al universo que los Hermanos Duffer construyeron con Stranger Things, pero esta vez con protagonistas que están en los últimos años de su vida y que tienen una relación muy distinta con el tiempo.

La serie fue creada por Jeffrey Addiss y Will Matthews, conocidos por Dark Crystal: Age of Resistance, y producida ejecutivamente por Matt y Ross Duffer a través de Upside Down Pictures. La conexión con el universo Duffer se nota de inmediato: el tono dulce-espeluznante, las criaturas digitales, los guiños a la nostalgia. Lo que cambia radicalmente es el foco: aquí los héroes tienen arrugas, enfermedades terminales y vidas enteras a cuestas que la trama no puede ignorar.

UN ELENCO QUE SE ROBA CADA ESCENA

Alfred Molina encabeza el reparto como Sam Cooper, un ingeniero aeronáutico recién enviudado que llega contra su voluntad a The Boroughs y que, episodio a episodio, se convierte en el eje emocional de toda la historia. A su alrededor, un conjunto actoral que haría llorar de envidia a cualquier producción: Alfre Woodard como la ex periodista Judy, Denis O’Hare como el sardónico Wally — un personaje que se roba literalmente cada escena que tiene —, Clarke Peters como el hippie reconvertido Art, Geena Davis como la carismática Renee y Bill Pullman como el vecino Jack cuya muerte desencadena todo el conflicto.

La mejor secuencia de la temporada aparece en el primer episodio, cuando estos personajes se reúnen a cenar y simplemente conviven. Hablan de los muertos, de la vida sexual, de sus dolencias; se ríen y se conmueven sin que ningún monstruo tenga que aparecer. En ese momento la serie promete algo verdaderamente extraordinario. El problema es que después elige el camino del misterio sobrenatural por encima de la exploración humana de ese grupo, y ahí pierde buena parte de su potencial.

¿VALE LA PENA O ES OTRA PROMESA INCUMPLIDA?

Con un 95% en Rotten Tomatoes pero análisis más matizados de quienes la vieron completa, The Boroughs genera esa incomodidad característica de las series que pudieron ser mucho más. Los creadores explican que quisieron explorar el miedo universal al envejecimiento, al tiempo que se escapa, a la memoria que se borra. Esas ideas están ahí, latentes, pero demasiado sepultadas bajo persecuciones y revelaciones que no siempre pagan lo que prometen.

Aun así, hay momentos que funcionan muy bien: la criatura moribunda a la que Judy remata con compasión, la reconexión entre Sam y su hija Claire después de años de distancia, o el villano centenario que fundó el lugar para alimentar a su monstruo personal con una tranquilidad casi burocrática. Los ocho episodios están disponibles completos en Netflix. Para quienes buscan algo que combine suspenso y personajes construidos con dignidad real — lejos del héroe joven de turno — vale perfectamente el binge del fin de semana.