El 19 de abril de 2026, Los Ángeles vivió uno de los momentos más esperados de su historia cultural reciente: la apertura al público de las Galerías David Geffen en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA). Diseñado por el arquitecto suizo Peter Zumthor, el edificio es el resultado de más de dos décadas de transformación institucional y representa la visión más ambiciosa del museo en su historia.
Un volumen horizontal de vidrio y hormigón de 274 metros de largo se extiende sobre Wilshire Boulevard, suspendiéndose a 9 metros del suelo como si flotara sobre la ciudad. Lo que emerge no es solo un nuevo edificio sino una proposición filosófica sobre cómo debería organizarse el arte —y cómo debería experimentarse.

UN PISO, SIN JERARQUÍAS
La decisión central de Zumthor es radical en su simplicidad: toda la colección permanente se despliega en un único nivel de exposición. No hay plantas superiores ni sótanos. No hay un recorrido prescrito. El visitante entra y elige su propio camino entre 155.000 obras que abarcan 6.000 años de historia del arte.
Esta estructura no jerárquica desafía la lógica tradicional del museo. Culturas, tradiciones y épocas conviven en el mismo espacio, sin que el edificio imponga un orden de lectura. La arquitectura se retira para que el arte avance.
Los espacios interiores varían en escala, configuración e iluminación. Algunos son galerías cerradas; otros se abren hacia terrazas con vistas al Parque Hancock y a la Avenida Wilshire. La planta libre invita a la exploración personal y a la libertad curatorial.

VIDRIO, HORMIGÓN Y TEXTIL CROMADO
El edificio se apoya sobre siete pabellones que definen el plano de la calle: espacios públicos, zonas educativas, un teatro, locales comerciales y restaurantes ocupan este nivel bajo, sombreado y activo.
La envolvente del volumen superior es un sistema de paneles de vidrio de piso a techo combinados con cortinas de un tejido cromado obtenido por sputtering —un proceso de deposición metálica que confiere a la tela una transparencia singular con brillo metálico. Esta solución protege las obras sensibles a la luz sin aislar el interior del paisaje urbano que rodea el museo.
El plano del suelo —casi 19.230 m² de superficie en el nivel de la calle— es en sí mismo una obra de arte encargada a la artista Mariana Castillo Deball bajo el título Feathered Changes, desarrollada en colaboración con el propio Zumthor.

ARTE EN EL UMBRAL PÚBLICO
El exterior es también un programa. La escultura Tlalli (2026) de Pedro Reyes es una talla de piedra de 5,5 metros de altura posicionada contra la fachada del museo. Split-Rocker de Jeff Koons —una escultura viva de 11 metros compuesta por más de 45.000 plantas con flor seleccionadas para el clima del sur de California— convierte el entorno del edificio en un jardín monumental.
En una piscina diseñada por el propio Zumthor, las esculturas cinéticas de Alexander Calder, Three Quintains (Hello Girls) (1964), vuelven a funcionar como fuente, reinterpretadas en un nuevo contexto espacial y sensorial.

LOS OCÉANOS COMO MARCO CURATORIAL
La instalación inaugural fue desarrollada por 45 curadores trabajando de manera colaborativa. El resultado cubre más de 10.220 m² de espacio de galería y utiliza los océanos —Pacífico, Índico, Atlántico y el Mar Mediterráneo— como marco conceptual para explorar conexiones entre culturas y tradiciones artísticas a lo largo de la historia.
Las galerías del Atlántico examinan cómo las tradiciones artísticas se desarrollaron de manera independiente alrededor de su cuenca durante milenios. Las del Pacífico exploran los intercambios moldeados por los viajes indígenas, la expansión imperial y el comercio global. El Índico se presenta como una de las redes de intercambio marítimo más antiguas de la humanidad. El Mediterráneo, como una región de interconexión cultural a través de materiales, técnicas y prácticas estilísticas compartidas.
El resultado es una colección sin fronteras: donde una escultura egipcia puede dialogar con una pieza precolombina, y una cerámica japonesa encuentra su par en un cuenco islámico.

DOS DÉCADAS HACIA ESTE MOMENTO
La apertura de las Galerías David Geffen marca la culminación de una transformación institucional que comenzó hace más de veinte años. El proyecto convierte al LACMA en el museo más completo del oeste de los Estados Unidos, con ambición de consolidarse como referencia global del arte.
Peter Zumthor, ganador del Premio Pritzker en 2009, construyó su reputación sobre una arquitectura de la atmósfera, la materia y el silencio. Las Galerías David Geffen son quizás su obra más pública, más urbana —y más dialogada con la vida de una ciudad que siempre eligió el espectáculo sobre la quietud.
Que Zumthor haya elegido la mesura, la horizontalidad y la ausencia de recorrido impuesto como gestos centrales dice algo sobre el tipo de museo que se inaugura este año. No un templo. No un espectáculo. Sino un espacio de encuentro —un plano extendido donde el arte y el visitante negocian su propio orden.


























