Fotografía| Netflix
A doce años de su muerte, Gustavo Cerati sigue convocando. Netflix acaba de confirmar la producción del documental más ambicioso sobre el músico: un retrato íntimo con material de archivo nunca antes visto y testimonios de quienes estuvieron más cerca de él. El estreno está pautado para 2027, y el proyecto promete mucho más que una biografía al uso.
MÁS ALLÁ DE LA BIOGRAFÍA CONVENCIONAL
El documental toma una decisión que dice mucho de su ambición: no quiere ser un repaso cronológico de éxitos. Dirigido por Picky Talarico y Andy Fogwil —ambos con vínculos personales y creativos directos con Cerati—, la propuesta apunta a una reconstrucción centrada en gestos pequeños, en los silencios, en el hombre detrás del artista.
Talarico ya demostró su talento para el formato musical con Rompan Todo: La historia del rock en América Latina, también producida para Netflix. Fogwil, por su parte, se encarga de la dirección creativa. Juntos construyen un equipo que conoce el universo Cerati desde adentro, con acceso a videos y registros que el público nunca vio.
ZETA, CHARLY Y LA FAMILIA: UNA ALIANZA HISTÓRICA
Uno de los aspectos más significativos del proyecto es la participación de Zeta Bosio y Charly Alberti, los compañeros de Soda Stereo. Sus testimonios le dan al documental una legitimidad que pocas producciones sobre Cerati habían logrado antes.
Pero hay más: Laura Cerati, hermana del músico, forma parte activa de la construcción narrativa. «Este documental significa poder resumir la vida única de un ser que llegó a contagiar su pasión a muchos a través de su poesía y su música», explicó. Una frase que define el espíritu de un proyecto que no busca explicar a Cerati, sino acompañarlo.
UNA APUESTA ARGENTINA PARA EL MUNDO
La producción es íntegramente argentina en su equipo creativo. Está a cargo de Landia, con Pablo Flores y Adrián D’Amario como productores ejecutivos, y dirección de arte de Roy Garcia. Una apuesta local respaldada por la plataforma global que apuesta cada vez más por el contenido latinoamericano de alto valor emocional.
La decisión no es casual. El auge del consumo de documentales musicales en América Latina es una tendencia real, y el nombre de Gustavo Cerati sigue siendo un imán generacional. A doce años de su fallecimiento, su música es descubierta por jóvenes que no lo vieron en vivo como si fuera un hallazgo propio.
POR QUÉ CERATI SIGUE SIENDO NECESARIO
Nacido en Buenos Aires en 1959, Cerati construyó con Soda Stereo uno de los proyectos más influyentes del rock en castellano. Su carrera solista profundizó esa influencia con álbumes como Amor Amarillo, Bocanada y Fuerza Natural. En mayo de 2010 sufrió un ACV tras un concierto en Caracas y entró en un coma del que nunca despertaría. Murió el 4 de septiembre de 2014.
Su legado, lejos de desdibujarse, se expande. Y Netflix, con este documental, lo sabe bien.


























