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Un juego de sonidos y obsesiones. Leo Woodall enfrenta el rol de su carrera en El Afinador

El Afinador: Leo Woodall en un thriller de Dustin Hoffman

Fotografía| Black Bear Pictures
El Afinador es el debut ficcional de Daniel Roher, el canadiense que ganó el Oscar por Navalny, y desembarca en cines como una propuesta que redefine lo que significa llevar la precisión al extremo. Mirá lo que sucede cuando un joven talentoso se obsesiona no con la música misma, sino con los sonidos que otros ni siquiera alcanzan a escuchar.

LA OBSESIÓN COMO BRÚJULA DRAMÁTICA

Leo Woodall —el actor que explotó con The White Lotus— interpreta a Niki, un prodigio del piano que abandonó la música tras desarrollar hiperacusia, una condición que amplifica su sensibilidad auditiva hasta lo insoportable. La película lo sigue como aprendiz de afinador bajo la tutela de Harry, un rol que da vida Dustin Hoffman con esa quietud que solo él logra. Es el primer encuentro en pantalla entre Hoffman, Jean Reno y Woodall, y también el primero entre generaciones de actores que han definido el cine global.

Lo curioso es que Woodall pasó meses practicando piano para este rol. No fue casualidad: el desafío interpretativo requería autenticidad corporal, esa verdad que el cuerpo comunica sin que hable una sola palabra. «Fue estresante pero hermoso», reconoció el británico en entrevistas. «Es uno de los privilegios de ser actor: aprendés habilidades que de otro modo nunca aprenderías».

CUANDO EL SONIDO SE CONVIERTE EN PERSONAJE

El Afinador hace algo que pocas películas consiguen: convierte el diseño de sonido en arquitectura narrativa. Johnnie Burn, ganador del Oscar por Zona de Interés, diseñó la identidad sonora del film. Burn mismo sufrió hiperacusia tras un accidente doméstico, así que no solo entiende la condición: la vivió. Metió esa experiencia personal en cada sílaba, cada nota, cada silencio de la película.

«Cuando caminan por Manhattan, los pájaros cantan una pequeña melodía, y yo quería que estuviera ahí sin que uno se diera cuenta», explicó Burn sobre su trabajo. El truco consiste en situarte «en los oídos» del protagonista. Si el sonido y la imagen dicen cosas distintas, Burn sabe que ganará el sonido. Así funciona el cerebro humano: creemos más en lo que escuchamos que en lo que vemos.

ROHER ABANDONA EL DOCUMENTAL PARA EXPLORAR LA FICCIÓN

Que un documentalista premiado haga su debut en ficción siempre genera expectativa. Roher no jugó seguro: eligió un elenco de peso, un concepto visual robusto y una trama centrada en temas universales como la obsesión por el control y el precio de la perfección. La película esquiva los mecanismos de suspenso clásicos. En su lugar despliega carga emocional desde el interior de sus personajes, desde esos espacios donde habita la verdadera tensión.

Hay también un robo, dilemas morales y Havana Rose Liu como partenaire dramático que impulsa la acción. Pero nada de eso son ganchos convencionales. Todo está al servicio de una idea más profunda: qué sucede cuando intentamos controlar lo incontrolable.

El Afinador se estrena en cines el 25 de junio. Distribuida por BF Paris, llega con la propuesta de que existan otros modos de contar historias de suspenso. Los que creen que el cine necesita nuevas voces, atentos.