Fotografía| Netflix
La serie que en 2023 sacudió a Netflix con un road rage que se convertía en guerra total entre vecinos acaba de estrenar su segunda temporada. Beef vuelve hoy a la plataforma con ocho nuevos episodios, pero esta vez cambió casi todo: los protagonistas, el escenario y la apuesta estética. Lo que no cambió es la ambición del creador Lee Sung Jin por explorar hasta dónde puede llegar la rabia humana cuando se mezcla con el orgullo y el dinero.
UN NUEVO CONFLICTO CON NOMBRES MUY CONOCIDOS
Si la primera temporada se apoyó en la química feroz entre Ali Wong y Steven Yeun como dos personas atrapadas en una espiral de odio y reconocimiento mutuo, la segunda amplía la escala considerablemente. Ahora el conflicto no es entre dos individuos sino entre dos parejas que se cruzan en el peor momento posible. Oscar Isaac y Carey Mulligan interpretan a Josh y Lindsay, una pareja de millennials que trocaron sus aspiraciones artísticas por administrar un exclusivo beach club en Montecito. Jóvenes y ambiciosos de corazón, pero ya gastados por dentro.
Del otro lado de la grieta generacional están Austin y Ashley, dos empleados de veintipico interpretados por Charles Melton y Cailee Spaeny. Cuando los sorprenden a sus jefes en medio de una pelea violenta que quedó grabada en video, deciden capitalizar la situación y extorsionarlos para ascender laboralmente. Lo que arranca como un pulso de poder en una oficina termina escalando hacia algo mucho más oscuro y absurdo, con un viaje a Seúl incluido en los últimos episodios.
EL CASTING MÁS ESPERADO DE LA TEMPORADA
Lo que hace que esta segunda temporada sea un evento en sí mismo es la reunión de talentos frente a cámara. Oscar Isaac, fresco de su paso por Dune y la serie Moon Knight, se mete en la piel de un tipo que sonríe cuando lo insultan porque es bueno en su trabajo, y eso lo destruye por dentro. Carey Mulligan, nominada al Oscar en múltiples ocasiones, encarna con precisión esa frialdad de clase alta que se desmorona cuando alguien presiona en el lugar correcto.
Del otro lado, Charles Melton confirma la promesa que mostró en May December junto a Natalie Portman y Julianne Moore: su Austin es un tipo cuyas emociones son invisibles para él mismo pero dolorosamente legibles para el resto. Y Cailee Spaeny, que cosechó elogios en Priscilla y Civil War, completa un cuarteto que en el papel parece más un elenco de cine de autor que una serie de plataforma. Los cuatro son, además, productores ejecutivos del proyecto.
A ellos se suma la oscarizada Youn Yuh-Jung de Minari como la poderosa dueña coreana del club, y Song Kang-ho —el protagonista de Parasite— en un rol secundario que conecta la trama con la producción más cara y vistosa de la temporada: el clímax rodado en Seúl.
¿VALÍA LA PENA EXTENDER LA HISTORIA?
La crítica especializada tuvo reacciones mixtas. Varios señalan que la ambición de ampliar el formato a dos parejas en conflicto —más la subtrama coreana— genera demasiados centros de gravedad para una sola temporada. La pregunta que flota sobre esta segunda entrega es si Beef era una idea tan específica y autónoma que convertirla en franquicia le quita parte de su magia original. La primera temporada tenía algo de milagro: una premisa acotada que explotaba en todas las direcciones posibles gracias a dos actuaciones magnéticas.
Lo que sí parece fuera de discusión es el nivel actoral del elenco: las cuatro figuras principales dan de lleno en personajes complejos y difíciles de querer pero imposibles de ignorar. Para quienes descubrieron y amaron la primera temporada, los ocho episodios ya disponibles en Netflix ofrecen más que suficiente material para un fin de semana de atracón. Beef temporada 2 está disponible desde hoy en la plataforma.


























