Por | Ana Sawaia Arquitetura | Fotografía | Nelson Kon
Diseñada por Vilanova Artigas en 1956, Casa Muxarabi se organiza a partir de una estructura clara y de una espacialidad precisa. Un volumen rectangular blanco elevado sobre pilotes se distribuye en dos pisos definidos por una malla regular de concreto armado. En el piso superior, los dormitorios se orientan hacia el noreste, una orientación que favorece la incidencia del sol de la mañana.

Un balcón continuo protegido por muxarabis controla la entrada de luz y calor a lo largo del día. En la planta baja, grandes planos de vidrio establecen una relación directa entre los espacios interiores y el jardín.

La reforma tiene como punto de partida el reconocimiento de las cualidades ya presentes en la arquitectura de Casa Muxarabi. No se buscó restituir una imagen original, sino comprender su lógica espacial y constructiva para adecuarla a las formas contemporáneas de habitar, preservando su identidad arquitectónica.

La estructura existente fue fundamental en este proceso. Las vigas invertidas permitieron reorganizar los espacios sin comprometer la integridad del conjunto. La eliminación de tabiques en la planta baja amplió la continuidad entre el estar, el comedor y la cocina, fortaleciendo la relación entre los espacios internos y el jardín. Se conservó la escalera original, pero se reorientó su apertura hacia el salón, lo que permitió ampliar la cocina y mejorar la circulación.


En la planta superior, el muxarabi continuo —elemento característico de la fachada del hogar, que originalmente era de madera y posteriormente se sustituyó por aluminio negro— se pintó de blanco, lo que refuerza su presencia en la composición arquitectónica.
Además de proteger las habitaciones de la luz solar directa, filtra la luz y crea diferentes juegos de luces y sombras a lo largo del día. Una estantería metálica suspendida, fijada a los pilares y alineada con la modulación estructural, organiza los usos cotidianos sin interrumpir la percepción del espacio.

Las actualizaciones técnicas se han incorporado de forma discreta. Uno de los principales retos fue la revisión del sistema de recogida de aguas pluviales, que originalmente discurría por el interior de la estructura.

Para hacer frente al aumento del volumen de precipitaciones y a las exigencias actuales de rendimiento, la tubería pasa ahora por un conducto interno creado junto a la mampostería, lo que permite conservar íntegramente las fachadas revestidas con azulejos cerámicos y evitar que se altere la percepción de la arquitectura original.

La intervención busca preservar la inteligencia de la arquitectura, reforzando principios presentes en la obra de Artigas, como la claridad estructural, la integración de los espacios y la valorización de la convivencia, demostrando que la permanencia de la arquitectura moderna depende de su capacidad de continuar siendo habitada, adaptada y apropiada por nuevas generaciones.

FICHA TÉCNICA
Arquitectura: Ana Sawaia Arquitetura.
Ubicación: São Paulo, Brasil.
Año: 2026.
Área: 210 metros cuadrados.
Fotografía: Nelson Kon.


























