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Chau al doctor Grant. Sam Neill, el actor de Jurassic Park, murió a los 78 años

Sam Neill murió a los 78 años: el legado del Dr. Alan Grant

Fotografía | Universal Pictures
Sam Neill, el actor neozelandés conocido mundialmente por encarnar al paleontólogo Alan Grant en Jurassic Park, murió el lunes 13 de julio de 2026 en Sídney, Australia. Tenía 78 años. Su familia confirmó la noticia a través de un comunicado en redes sociales y aclaró que la muerte fue repentina e inesperada, pero que Neill no padecía cáncer al momento de su fallecimiento.

UN LEGADO QUE VA MÁS ALLÁ DE LOS DINOSAURIOS

Para la mayoría de los argentinos que crecieron en los noventa, el nombre Sam Neill tiene una sola cara: ese científico sobrio, inteligente y algo gruñón que sobrevivía raptores en pantalla grande. Pero reducirlo a Alan Grant sería hacerle un flaco favor a una carrera que duró más de cinco décadas y atravesó géneros, continentes y generaciones.

Neill nació en Irlanda del Norte y se crió en Nueva Zelanda, país donde debutó en el cine en 1977 con Sleeping Dogs, un film político que lo ubicó rápido en el radar de la industria. De ahí vino una filmografía que incluyó La caza del Octubre Rojo junto a Sean Connery, el thriller acuático Dead Calm con una jovencísima Nicole Kidman, y el drama de Jane Campion El piano, que ese mismo 1993 compartió cartelera con el estreno de Spielberg. Fue un año extraordinario para él.

Décadas más tarde, Neill demostró que todavía le quedaba combustible: apareció en Peaky Blinders como el inspector Chester Campbell, uno de los antagonistas más recordados de la serie, y sumó apariciones en el Universo Marvel con Thor: Ragnarok y Thor: Love and Thunder. También retomó el rol de Grant en Jurassic World: Dominion (2022), cerrando un círculo que empezó en el set de Spielberg casi treinta años antes.

EL DIAGNÓSTICO, LA REMISIÓN Y UNA PARTIDA INESPERADA

En 2023, Neill hizo algo poco habitual en Hollywood: habló abiertamente sobre su diagnóstico de linfoma angioinmunoblástico de células T, un tipo poco frecuente de cáncer de sangre. Lo hizo con la misma calma con la que solía encarnar personajes en crisis. Se sometió a tratamiento y en abril de 2026 anunció que la enfermedad estaba en remisión. Parecía que lo peor había quedado atrás.

Por eso la noticia del lunes agarró a todos de sorpresa. Su familia fue categórica en el comunicado: la muerte fue inesperada y Neill llegó al final libre de cáncer, rodeado de sus seres queridos en el Hospital Privado St. Vincent de Sídney. Le sobreviven sus hijos Tim y Elena. También queda su bodega Two Paddocks, en la región central de Otago, Nueva Zelanda, un emprendimiento vitícola que manejó con la misma pasión que el cine y que en los últimos años se convirtió en casi una segunda identidad pública.

EL TIPO QUE TE ENSEÑÓ QUE LOS DINOSAURIOS PODÍAN SER ATERRADORES

Hay actores cuya presencia cambia la forma de ver una película. Neill era de esos. Tenía una capacidad notable para hacer que los personajes cotidianos parecieran extraordinarios: no sobreactuaba, no pedía atención, y aun así se robaba cada escena en la que aparecía. Alan Grant era ese tipo de personaje: un científico apasionado que terminaba siendo el corazón moral de una historia sobre lo que pasa cuando los humanos juegan a ser dioses.

El cine pierde una voz particular, y quienes crecimos con Jurassic Park perdemos también algo difícil de explicar: esa sensación de que la película era real porque él te lo hacía creer.