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Entre Seúl y Moscú. Un departamento inspirado en las casas hanok

Un departamento en Moscú inspirado en un hanok

Fotografía | Mikhail Loskutov
Este departamento en Moscú traslada algunos de los principios fundamentales de la arquitectura tradicional coreana a un contexto completamente diferente. Diseñada por Inga Kordya para una familia de origen coreano, la vivienda reinterpreta la luz filtrada, los límites móviles y la flexibilidad espacial de las casas hanok.

El proyecto no intenta reproducir literalmente una residencia histórica. En cambio, transforma sus ideas esenciales mediante materiales contemporáneos, puertas corredizas y ambientes capaces de cambiar según las necesidades de sus habitantes.

Con una superficie aproximada de 167 metros cuadrados, el departamento pertenece a un complejo residencial de carácter monolítico y fue pensado para una pareja coreana y sus dos hijas.

Un departamento en Moscú inspirado en un hanok

QUÉ ES UNA CASA HANOK

El hanok es un tipo de vivienda tradicional coreana cuya configuración responde al clima, la orientación, los materiales naturales y la relación entre los espacios interiores y exteriores.

Estas construcciones suelen organizarse alrededor de un patio central conocido como madang. Las habitaciones se conectan mediante galerías y paneles móviles que permiten modificar la distribución de acuerdo con el momento del día, la estación del año o las actividades familiares.

Otro de sus elementos característicos es el changhoji: un papel elaborado tradicionalmente con fibras de morera que se coloca sobre estructuras reticuladas de madera.

Además de funcionar como cerramiento, este material filtra la luz natural y la distribuye de manera suave dentro de los ambientes. Esa forma de controlar la iluminación se convirtió en una de las principales referencias para el departamento de Moscú.

Un departamento en Moscú inspirado en un hanok

UNA INVESTIGACIÓN QUE COMENZÓ EN COREA DEL SUR

Durante el desarrollo del proyecto, Inga Kordya visitó los históricos barrios de Bukchon y Namsangol, en Seúl, para estudiar viviendas tradicionales coreanas cuyos orígenes se remontan al siglo XIV.

La diseñadora analizó las proporciones de las puertas, el funcionamiento de las divisiones interiores y la manera en que la luz atraviesa las superficies translúcidas.

La intención no era copiar la apariencia de estas casas, sino comprender los recursos que permiten crear ambientes serenos, flexibles y conectados entre sí.

La investigación también adquirió una dimensión personal. El departamento fue diseñado para una familia coreana que vive a miles de kilómetros de Seúl, por lo que la arquitectura funciona como un vínculo sutil con su cultura de origen.

Un departamento en Moscú inspirado en un hanok

LA LUZ COMO MATERIAL DEL PROYECTO

La incidencia directa del sol durante el mediodía condicionó especialmente el diseño del living.

Para regularla, se incorporaron puertas realizadas a medida en roble teñido. Sus proporciones toman como referencia los cerramientos tradicionales coreanos y se completan con tiradores de bronce inspirados en flores de ocho pétalos.

Cuando permanecen cerradas, estas hojas no bloquean por completo el ingreso del sol. La estructura de madera transforma el haz directo en una sucesión de franjas que cambia a lo largo del día sobre el piso.

El recurso recupera el principio del changhoji, aunque adaptado a las condiciones y materiales de un departamento contemporáneo.

La luz deja así de ser solamente una necesidad funcional para convertirse en una presencia que modifica la percepción de los ambientes.

Un departamento en Moscú inspirado en un hanok

PUERTAS CORREDIZAS EN LUGAR DE PAREDES FIJAS

La flexibilidad de las viviendas hanok también aparece en la organización interior.

Puertas corredizas de Rimadesio conectan el living con el hall central. En esta versión, el vidrio mate reemplaza al papel y los perfiles verticales ocupan el lugar de la retícula de madera.

El vidrio distribuye la luz sin eliminar completamente la privacidad, mientras que la estructura vertical introduce un ritmo visual sobre las aberturas. De esta manera, el living puede mantenerse relacionado con las circulaciones o funcionar como un ambiente independiente.

El departamento deja de entenderse como un conjunto rígido de habitaciones para convertirse en una secuencia de superficies móviles.

Las dos hijas de la familia también cuentan con una partición corrediza entre sus dormitorios. Al abrirla, ambos espacios se transforman en un único ambiente destinado al juego. Cuando necesitan privacidad, el panel vuelve a separarlos.

Un departamento en Moscú inspirado en un hanok

UN HALL CENTRAL INSPIRADO EN EL MADANG

Tres dormitorios y tres baños se distribuyen alrededor de un hall central que concentra las circulaciones y conduce la luz natural hacia el interior del departamento.

Este espacio cumple una función comparable con la del madang en la arquitectura tradicional coreana. Aunque no se trata de un patio abierto, organiza los recorridos y conecta las distintas áreas de la vivienda.

El hall evita la aparición de pasillos cerrados y permite que las habitaciones mantengan una relación visual con el centro del proyecto.

La estrategia ofrece una interpretación urbana de uno de los principales recursos del hanok: construir la vida doméstica alrededor de un espacio común.

Un departamento en Moscú inspirado en un hanok

UNA PALETA DEFINIDA POR LOS MATERIALES

El interiorismo utiliza una gama cromática contenida, dominada por tonos naturales y superficies que adquieren protagonismo a través de sus texturas.

Mármol, granito, madera, bronce, cerámica, lino, lana y algodón componen una materialidad cálida que acompaña el tratamiento de la luz. En lugar de recurrir a colores saturados, el proyecto trabaja con reflejos, transparencias y variaciones táctiles.

En el hall, grandes piezas cerámicas cubren el piso debajo de una estampa japonesa realizada sobre papel artesanal. El living combina madera clara, textiles neutros y mobiliario de líneas simples, mientras que el comedor incorpora una mesa redonda que facilita los encuentros familiares.

El baño principal introduce un contraste mediante una paleta gris oscura y una expresión más gráfica. En el dormitorio de la pareja, apliques giratorios de bronce permiten dirigir la iluminación y controlar el punto exacto sobre el que se proyecta.

UNA TRADICIÓN ADAPTADA A LA VIDA CONTEMPORÁNEA

El departamento demuestra que recuperar una tradición arquitectónica no implica reproducir sus formas de manera literal.

Inga Kordya trasladó a Moscú tres ideas centrales de las casas hanok: la luz filtrada, los límites flexibles y la posibilidad de transformar los ambientes. Cada una fue reinterpretada mediante recursos compatibles con una vivienda urbana contemporánea.

Las puertas de madera, los paneles de vidrio mate y el hall central crean una casa que puede abrirse, dividirse o cambiar con las actividades de la familia.

A miles de kilómetros de Corea del Sur, la vivienda conserva la lógica de una arquitectura histórica sin convertirse en una imitación. El resultado es un interior sereno que conecta culturas, épocas y maneras diferentes de habitar.