Fotografía| Zoe Ghertner/ Céline
Michael Rider está escribiendo una nueva historia en Céline. La campaña Hiver 2026 —fotografiada por Zoë Ghertner y dirigida por Massimiliano Bomba— deja en evidencia un giro decisivo: la firma francesa apunta al minimalismo con carácter, priorizando siluetas cerradas, tailoring de precisión quirúrgica y un storytelling basado en cómo vos elegís vestirte.
Lo que Rider mostró en París hace meses ahora cobra vida en imágenes donde la ropa es la protagonista absoluta. Abrigos ajustados, trajes slim, overcoats de cuero, knitwear ceñido y pantalones cropped kick-flare definen el tono. Son prendas que no gritan, que hablan por su construcción.

TAILORING DESCONTRACTURADO
El ataque viene por los detalles que rompen la línea recta. Collares superpuestos, sweaters atados sobre blazers, bufandas oversize y accesorios de cabeza que funcionan como declaraciones. Las botas siguen siendo el anclaje visual que cierra el look.

No es una propuesta ajena a Céline, pero bajo la dirección de Rider ganó una rigurosidad que antes no tenía. Cada centímetro cuenta. Cada capa se justifica.

ELEGANCIA PARA VIVIR
Lo más interesante es que esto no es aspiracional distante. Es un guardarropa pensado para moverse, para existir. Rider está construyendo la versión moderna de lo que significa vestirse bien: usando prendas que moldean tu figura, no que la esconden, combinadas con la libertad creativa de quien conoce sus propias reglas.
La campaña no necesita historias ni contextos añadidos. Las siluetas hablan. Y vos mirás y querés probar.

CUANDO LA FORMA ES EL FONDO
Céline bajo Rider no busca ser la firma más accesible ni la más provocadora. Busca ser la que sabés que está construida con razón. Cada corte, cada proporción, cada decisión tiene una lógica que funciona tanto para quienes aman el detalle como para quienes solo quieren verse bien.
Eso es raro. Y vale la pena verlo.


























