Fotografía| Disney
En una movida histórica para la industria del entretenimiento, Disney anunció un acuerdo con OpenAI que permite que sus personajes lleguen a Sora, la plataforma de videos generados por inteligencia artificial.
La noticia no solo marca un antes y un después para Hollywood; también abre un nuevo capítulo en la relación entre creatividad, tecnología y propiedad intelectual.
UNA APUESTA DE USD 1.000 MILLONES PARA EL FUTURO DEL CONTENIDO
Disney confirmó que adquirirá una participación de 1.000 millones de dólares en OpenAI como parte del acuerdo.
Esto no es solo una inversión: es una declaración de intención. La compañía busca asegurarse un lugar privilegiado en el universo de la IA generativa, un territorio que la audiencia joven ya consume a diario en plataformas como TikTok y YouTube.
El acuerdo tiene un punto clave: Sora permitirá que los usuarios generen videos con personajes icónicos como Mickey Mouse, Cenicienta y Yoda desde principios del próximo año.
Además, Disney+ incorporará una selección curada de videos creados con Sora, consolidando un puente entre el streaming tradicional y los nuevos formatos cortos que dominan la cultura digital.
EL DISCURSO OFICIAL: INNOVAR, PERO “CON RESPONSABILIDAD”
Robert A. Iger, CEO de Disney, fue contundente:
“La rápida evolución de la inteligencia artificial marca un momento importante para nuestra industria… Con esta colaboración, extenderemos nuestro storytelling de manera reflexiva y responsable.”
No es casual. Disney sabe que la palabra IA despierta entusiasmos y temores por igual. Frente a las dudas del sector creativo, Iger buscó dejar un mensaje claro: el acuerdo no incluye voces ni semejanzas de talento humano y no está pensado para reemplazar actores, animadores o guionistas.
“Esto no es una amenaza para los creadores —todo lo contrario—”, aseguró en CNBC. “Son videos de 30 segundos con licencia. Hay respeto por la autoría y por quienes hacen posible nuestras historias.”
HOLLYWOOD EN ALERTA: EL CONTEXTO QUE PRECEDE AL ACUERDO
Disney es el primer gran estudio en llegar a un acuerdo formal de este tipo con una empresa de IA, pero lo hace en un escenario cargado de tensiones:
– Disney y Universal están demandando a Midjourney por permitir imágenes que “copian” personajes protegidos.
– Esta semana, Disney envió a Google una carta de cese y desistimiento por presunto uso masivo de material con copyright para entrenar modelos de IA.
– Cartas similares fueron enviadas a Meta y Character.AI.
La compañía defiende su propiedad intelectual con uñas y dientes mientras, en paralelo, construye nuevas formas de usarla. Una estrategia compleja y, al mismo tiempo, inevitable.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTO PARA EL FUTURO DEL ENTRETENIMIENTO?
La alianza Disney–OpenAI es un punto de inflexión. No por lo que ofrece hoy —videos de 30 segundos generados por fans— sino por lo que habilita mañana:
– Nuevas narrativas interactivas, donde el usuario participa de historias con personajes oficiales.
– Nuevos formatos para Disney+, más ágiles, experimentales y alineados con hábitos de consumo jóvenes.
– Un modelo híbrido entre IP tradicional e IA, replicable por otras compañías.
Hollywood observa. Algunos con expectativa; otros con recelo. Pero nadie puede negar lo evidente:
Disney acaba de cruzar una frontera que el resto todavía analiza desde lejos.

























