Por | Iragüen Viñuela Arquitectos | Fotografía | Marcos Zegers
El encargo de Casa en el río Fuy llegó de manera inesperada, luego de que el mandante desechara un proyecto que había comenzado a construir ese mismo año. De este primer intento, conservó una plataforma de acero sobre fundaciones puntales que dio un pie forzado para la posición del proyecto, que por cierto estaba bastante bien, en un claro natural del bosque, estratégicamente rodeado de un meandro del río Cautín, con excelentes vistas y asoleamiento.

Se debió resolver un refugio familiar en la nieve con capacidad para diez a doce personas, un espacio común informal para cocinar-estar-comer, dos baños compartidos, almacenamiento, circulaciones y espacios utilitarios.
El mandante venía extendiendo su familia: tres hijos adultos, una nieta y una pareja reciente con dos hijas menores. A estos usuarios para la vivienda, se sumarían amigos y familiares, por lo que esperaban tener un mix de visitantes variable, aspecto que la distribución del programa debía acoger cómodamente y en una superficie acotada, tanto en las instancias grupales como en las privadas.

Se venía trabajando en otros proyectos la idea de rodear un espacio vacío grupal con espacios privados, definiendo en esta operación circulaciones, vistas cruzadas y cierta independencia entre los espacios privados, tratando de evitar los pasillos y baterías de dormitorios.
Estando restringidos por la plataforma existente y queriendo además no extendernos en el suelo natural, se decidió hacer un volumen de dos pisos. La idea de la «propiedad galpón», que venía manoseándose en ese momento, sumada a la silueta de la vivienda arquetípica a dos aguas que se repite en varios ejemplos de la arquitectura contemporánea.
Se resultaron apropiadas para resolver el programa. Y al mismo tiempo definió un set de símbolos y materiales, un lenguaje existente en ese paisaje y reconocible por el mandante.

Se tuvo que lidiar con el tiempo y la distancia de manera crítica, ya que el cliente se sentía contra el tiempo y porque se trabajaba desde una oficina lejos de la obra.
Esto llevó a tomar la mayoría de las decisiones en el anteproyecto, el que se desarrolló con alto nivel de detalle, esperando poder resolver de forma rápida la coordinación con especialistas y dar comienzo a la obra en el menor tiempo posible.
Así fue que se pasó de un 3D muy detallado y resuelto a coordinar la estructura para elaborar una entrega parcial que diera inicio a la construcción, entrega que contemplaba toda la estructura de acero y tabiques de acero galvanizado y que se consideró desde este punto como inamovible para el desarrollo de los detalles siguientes.

Se propuso prefabricar algunas piezas estructurales para facilitar el trabajo en obra, como algunos marcos de acero, y si bien la tabiquería en acero galvanizado no se prefabricó, el haber dibujado cada tabique al modo de un set armable, facilitó enormemente la construcción.
Para el revestimiento exterior, que define gran parte de la identidad de Casa en el río Fuy, se copió el material, color e idea de un galpón cercano al terreno. No se trata de un galpón patrimonial ni sobresaliente, pero si de una silueta sencilla cuya piel de madera agrisada por el sol y el agua le da una presencia reconocible, de gran síntesis, que se distingue fácilmente en el paisaje, pero que a la vez que se acopla a él.

El color de este revestimiento ya estaba presente en el paisaje en cercos viejos, troncos de árboles, ramas caídas, casas y galpones viejos. Al principio al mandante no le parecía buena idea usar la madera agrisada, pero luego de una visita al terreno, conversando de los colores de la madera gastada que están presentes en el bosque, logró corroborar la observación y sentir confianza en la idea.
Mientras el constructor avanzaba en levantar la estructura, en la oficina se avanzó en detalles del techo, revestimientos, muebles, recintos, puertas, ventanas, especificaciones, etc. Se desarrollaron entregas parciales a la vez que se seguía la obra a distancia, siempre con poco margen de error, evitando modificar lo ya construido.
Este método de entregas parciales terminó funcionando bien (a pesar de que nos alcanzó la pandemia), ya que obligó a proveer planos e información precisa para las partidas que se debían desarrollar justo a continuación. De esta forma, el constructor iba recibiendo dosis cómodas de información, fáciles de procesar.

El mandante quiso agregar a última hora una estufa a leña, ítem que había eliminado inicialmente por no querer lidiar con el trabajo asociado. La añoranza del fuego en un refugió le revivió con la propiedad casi terminada. Se recurrió a una fábrica de estufas especializada en proyectos a pedidos y conseguimos agregarla sin afectar al diseño original. Hoy es un gran aporte.
Se hicieron cuatro visitas para verificar el avance de la obra, en general con pocas correcciones. El seguimiento a distancia, sumado a las entregas parciales, fue suficiente para acompañar el proceso de construcción.

FICHA TÉCNICA
Arquitectura: Iragüen Viñuela Arquitectos.
Ubicación: Malalcahuello, Chile.
Año: 2020.
Área: 143 metros cuadrados.
Fotografía: Marcos Zegers.


























