Por | Diego Olivera | Fotografía | Marcel Suurmond
Casa Rosen nace como una intervención concebida y desarrollada por el arquitecto de interiors Diego Olivera, a partir de una reflexión sobre la memoria, el patrimonio y la posibilidad de volver a habitar un espacio histórico desde una mirada contemporánea.
Ubicado en la Quinta de la Riva, en el Centro Histórico de Lima, el proyecto parte de una premisa clara: intervenir sin borrar. La propuesta reconoce las huellas del tiempo, las proporciones originales, la carpintería, los muros y los elementos ornamentales existentes, incorporándolos como parte activa de una nueva experiencia espacial.
La intención no fue reproducir literalmente el pasado ni construir una escenografía histórica, sino establecer un diálogo sensible entre lo que el inmueble fue y lo que puede volver a ser. La arquitectura existente se convierte así en soporte de una intervención contemporánea que busca respetar su identidad y, al mismo tiempo, devolverle vigencia.

El diseño trabaja desde el contraste y la continuidad. Los nuevos elementos, la iluminación, las texturas, el mobiliario y la materialidad se incorporan con un lenguaje actual, sin competir con la arquitectura original. Cada decisión busca hacer visible la memoria del lugar y, a la vez, construir una atmósfera cálida, sofisticada y habitable.
Uno de los ejes más importantes del proyecto es entender el patrimonio no como algo estático, sino como una estructura viva que necesita ser recorrida, utilizada y reinterpretada para permanecer vigente. Casa Rosen propone precisamente eso: devolver actividad a un inmueble histórico sin diluir su carácter.
Dentro del proceso de recuperación, tuvo especial relevancia la puesta en valor de elementos originales del inmueble, entre ellos los frisos y componentes ornamentales vinculados al ingreso por jirón Ica. Su recuperación permite reencontrarse con detalles que forman parte de la historia material de la quinta y, por extensión, de la memoria urbana de Lima.

El proyecto se desarrolla bajo la autoría y dirección creativa de Diego Olivera, con la colaboración de la arquitecta Fiorella Consiglieri en el proceso de diseño. Esta colaboración se integra a una propuesta cuya visión conceptual, narrativa espacial y dirección general corresponden a Diego Olivera.
Casa Rosen forma parte de una línea de trabajo orientada a la recuperación y puesta en valor del patrimonio del Centro Histórico de Lima, entendiendo el diseño como una herramienta capaz de conectar conservación, uso contemporáneo e identidad.
Más que restaurar un espacio para contemplarlo, el proyecto busca reactivarlo. Porque cuando un inmueble histórico vuelve a ser habitado, recorrido y reconocido, deja de ser solamente un vestigio del pasado y vuelve a formar parte de la ciudad.

Casa Rosen es, en ese sentido, un encuentro entre memoria y presente. Entre patrimonio y diseño. Entre aquello que se recibió y aquello que se decidió preservar para el futuro.
Casa Rosen fue desarrollada en el marco de la Semana del Diseño Peruano 2024, una iniciativa impulsada por la Asociación de Diseñadores de Interiores del Perú (DIP Perú) como una plataforma para poner en valor el diseño, el patrimonio y la capacidad de intervención contemporánea sobre espacios cargados de historia.
La edición de 2024 tuvo como escenario la Quinta La Riva, antiguo Hospicio de María Castaño, inmueble de propiedad de la Beneficencia de Lima. Dentro de este conjunto patrimonial, distintos diseñadores fueron convocados a intervenir ambientes vinculándolos conceptualmente con la historia de una mujer, construyendo así una lectura coral sobre memoria, identidad y presencia femenina.
En ese contexto, Diego Olivera, con la colaboración de Fiorela, desarrolló Casa Rosen a partir de la figura de Antonia Moreno de Cáceres, esposa de Andrés Avelino Cáceres, y de su participación durante la Guerra del Pacífico y la resistencia en los Andes. La propuesta no buscó reconstruir literalmente una época, sino reinterpretar, desde el diseño contemporáneo, la fortaleza de una mujer que acompañó, sostuvo, comunicó y actuó en uno de los periodos más complejos de la historia republicana del Perú.

TRAMA DE RESISTENCIA
El concepto parte de una premisa: la historia no solo se construye en el campo de batalla. También se teje, se comunica, se protege y se transmite.
El hilo conductor de la intervención fue la trama: trama como tejido, pero también como red, vínculo, información y memoria. Desde esa idea, la experiencia se articuló a través de cuatro acciones: tejer, recordar, comunicar y renacer.

TEJER — La resistencia como red
En el primer ambiente, los telares andinos ocupan las paredes como una piel protectora. Las fibras y texturas representan la red humana que sostuvo la resistencia en los Andes y convierten el espacio en un lugar sereno, íntimo y contenido. La iluminación es indirecta y surge desde piezas artesanales y volúmenes de luz, reforzando una idea de fuerza silenciosa: una presencia que no necesita imponerse para permanecer.

RECORDAR — La memoria íntima
El segundo ambiente se plantea como un dormitorio conceptual. Allí, una pieza textil intervenida por un artista incorpora un poema relacionado con la memoria de sus bisabuelos durante la época de la Guerra del Pacífico. La palabra deja de ser solo escritura y se convierte en materia. A ello se suman obras de arte y una prenda perteneciente a una bisabuela de la familia, transformando el dormitorio en un archivo emocional y doméstico.

COMUNICAR — La palabra como herramienta
La biblioteca hace alusión a las cartas, mensajes y redes de comunicación que permitieron transmitir información durante el conflicto. La propuesta utiliza libros, papeles, retículas, vacíos y luz como referencias abstractas a la escritura y a la circulación de información. De este modo, el espacio recuerda que no todas las batallas se libran con armas: algunas también se sostienen a través de la palabra, la coordinación y la inteligencia.

RENACER — La vida recupera el territorio
El recorrido culmina en el baño, concebido como un oasis verde. La vegetación toma progresivamente el espacio y convive con el agua, la piedra y los reflejos. Después de atravesar memoria, resistencia y pérdida, aparece nuevamente la vida. La naturaleza se convierte así en símbolo de continuidad, reparación y futuro.

UNA PRESENCIA FEMENINA SIN REPRESENTACIÓN LITERAL
Uno de los gestos esenciales de Casa Rosen fue evitar una representación obvia o figurativa de la mujer. Su presencia aparece en las fibras, las cartas, las prendas, la poesía, los objetos heredados, la luz y finalmente en la vegetación. La intervención parte de Antonia Moreno de Cáceres, pero busca trascender una sola biografía para hablar también de tantas mujeres que sostuvieron familias, comunidades y territorios mientras la historia parecía escribirse en otro lugar.

CONCEPTO RECTOR: TEJER · RECORDAR · COMUNICAR · RENACER
Casa Rosen se presentó así como una intervención donde diseño contemporáneo, patrimonio y memoria se encuentran para reivindicar una fuerza femenina que no necesita ser estridente para transformar la historia.
FICHA TÉCNICA
Arquitectura: Diego Olivera.
Ubicación: Quinta de la Riva, Centro Histórico de Lima, Perú.
Año: 2026.
Fotografía: Marcel Suurmond.


























