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Miranda Priestly está de vuelta. El diablo viste a la moda 2 supera los 50 millones antes de su estreno

El diablo viste a la moda 2 arrasa en su estreno global

Fotografía| 20th Century Studios
Veinte años después, Miranda Priestly volvió. Y el mundo fue al cine a recibirla. El diablo viste a la moda 2 superó los 50 millones de dólares en recaudación global antes incluso de su estreno comercial oficial, con Meryl Streep, Anne Hathaway y Emily Blunt reunidas de nuevo bajo la dirección de David Frankel. Un debut que no sorprende a quienes conocen el peso cultural de la primera entrega, pero que confirma algo más profundo: hay franquicias que no envejecen, simplemente maduran.

UN REGRESO QUE EL PÚBLICO ESPERABA

Los preestrenos del jueves 30 de abril en Estados Unidos recaudaron 10 millones de dólares en una sola noche, cifra comparable a otros grandes lanzamientos recientes como Thunderbolts de Marvel o La Sirenita de Disney. Pero lo que distingue a esta película es la naturaleza de su público: no es el fan de un universo expandido, sino alguien que creció viendo a Andy Sachs correr por Nueva York con tacones que no le quedaban bien.

La película se exhibió en más de 4.150 salas en Estados Unidos, incluyendo pantallas de gran formato y experiencias inmersivas como ScreenX y DBOX. El estreno internacional comenzó el 29 de abril en 35 mercados, expandiéndose a 45 países durante el fin de semana. Italia lideró el arranque internacional con casi 6 millones de dólares, seguida por Brasil, Alemania y México.

LOS NÚMEROS DETRÁS DEL FENÓMENO

El total global para los primeros dos días combinó los 10 millones domésticos con 40,5 millones internacionales, llegando a los 50,5 millones antes del estreno oficial. Las proyecciones para el primer fin de semana completo apuntan a un rango de entre 170 y 180 millones de dólares a nivel mundial, con 100 millones provenientes de mercados internacionales.

Las preventas en Estados Unidos superaron los 20 millones de dólares antes del estreno, un indicador que la industria compara con títulos de alto calibre como Dune: Part Two. La película obtuvo además un 88% de aprobación del público en Rotten Tomatoes, superando a la primera entrega de 2006 que había marcado un 76%.

MÁS QUE UNA SECUELA: UNA DECLARACIÓN CULTURAL

La primera película de la franquicia cerró su ciclo con 326 millones de dólares en 2006 y se convirtió en un referente de la cultura pop que va mucho más allá del mundo de la moda. La cinta fue adaptación de la novela de Lauren Weisberger y marcó un antes y un después en cómo Hollywood retrató las dinámicas de poder en los ambientes de lujo.

La secuela, con un presupuesto de producción de 100 millones de dólares, apunta a doblar o triplicar esa cifra en recaudación global. La estrategia de lanzamiento incluyó activaciones temáticas en cines, paquetes grupales y experiencias de marca que generaron una anticipación comparable a la de un evento cultural, no solo un estreno de fin de semana.

EL CINE QUE CONVOCA GENERACIONES

Lo más llamativo del fenómeno de El diablo viste a la moda 2 no es la cifra en sí misma: es el perfil del espectador que llenó las salas. Adultos jóvenes que descubrieron la primera película en plataformas, más quienes la vieron en cines hace dos décadas, más una generación que la conoce solo por memes y referencias culturales. Tres públicos distintos, una sola sala, el mismo vestido de Meryl Streep.

El cine de franquicia muchas veces apuesta a la novedad. Este estreno apuesta a la memoria. Y ganó.