Fotografía| @maryeefi
En un ecosistema visual saturado de interiores prolijos y fórmulas repetidas, Marina Efimova logró algo poco común: que un sillón deje de ser fondo para convertirse en protagonista.
Sus piezas intervenidas circulan con fuerza en redes sociales, se comparten, se discuten y generan impacto inmediato. No es casual. Lo que propone no es solo diseño, sino una postura clara frente a cómo habitamos —y mostramos— nuestros espacios.

DISEÑO QUE SE MIRA, SE COMPARTE Y SE DISCUTE
Los sillones de Marina Efimova funcionan hoy como verdaderos objetos culturales. En Instagram, TikTok y Pinterest aparecen una y otra vez como piezas que rompen con la idea tradicional de mobiliario. No buscan pasar desapercibidos ni “acompañar” el ambiente: lo dominan.
Parte de su éxito en redes tiene que ver con ese gesto radical. En tiempos donde la estética homogénea abunda, sus sillones proponen otra cosa: contraste, tensión visual y una fuerte carga expresiva. Cada pieza parece pensada no solo para ser usada, sino también para ser fotografiada, compartida y debatida. El diseño deja de ser silencioso y se vuelve conversación.

ART SOFA Y GRAFFITI: DOS LENGUAJES, UNA MISMA ACTITUD
Dentro de su producción, hay dos líneas que concentran la atención digital. Por un lado, Art Sofa, donde Efimova parte de formas minimalistas para luego intervenirlas de manera sutil pero contundente. No hay exceso decorativo, sino gestos precisos que alteran la calma del objeto y lo cargan de identidad.
Por otro lado, la colección Graffiti lleva la lógica un paso más allá. Aquí la inspiración street es explícita: trazos, marcas y una estética que remite al arte urbano trasladado al interior del hogar. El sillón se transforma en lienzo y el living, en escenario. La frontera entre diseño, arte y cultura urbana se vuelve deliberadamente borrosa.
Ambas colecciones comparten una misma idea: el mueble no está para completar un espacio, sino para definirlo.

CUANDO EL INTERIORISMO SE VUELVE UNA POSTURA
Lo que distingue a Marina Efimova dentro del panorama contemporáneo no es solo una cuestión estética, sino conceptual. Sus sillones no buscan agradar a todos. Por el contrario, asumen el riesgo de incomodar, de romper la armonía esperada y de introducir una narrativa distinta dentro del hogar.
Esa decisión conecta de lleno con una nueva generación de usuarios y creativos que entienden los espacios como extensiones de identidad. El sillón deja de ser un objeto funcional para convertirse en una declaración personal. ¿Minimalismo perfecto o gesto artístico? Efimova elige lo segundo, y ahí radica buena parte de su potencia.

EL FENÓMENO VIRAL: DEL OBJETO AL ÍCONO VISUAL
El crecimiento exponencial de la obra de Marina Efimova en redes no responde a una moda pasajera. Sus sillones funcionan como piezas altamente visuales en un entorno donde la imagen manda. Cada textura, cada intervención y cada contraste están pensados para impactar en pocos segundos.
En ese cruce entre arte, diseño y cultura digital, sus sillones se vuelven íconos: reconocibles, compartibles y deseables. No es solo “deco linda”, es contenido con identidad propia. Y eso, en la lógica actual de las redes, marca la diferencia.



























