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El nuevo lujo del viaje. Por qué las villas de hotel son el sueño de las familias

Villas de Lujo: La Nueva Tendencia de Viajes en Familia

Fotografía| Castello di Procopio
Las villas de lujo conectadas a servicios hoteleros están revolucionando el turismo familiar de alto nivel. Ya no es necesario elegir entre la privacidad de una casa propia y las comodidades de un resort cinco estrellas: las villas de hotel ofrecen lo mejor de ambos mundos, con chef personal, spa, servicio de limpieza diaria y cada capricho que se te ocurra, todo sin abandonar tu propio espacio.

CUANDO TU CASA DE VACACIONES TIENE UN SPA INCLUIDO

Imagina una mansión de piedra con 300 años de historia, rodeada de viñedos franceses. Desayuno gourmet en la mesa de tu cocina cada mañana: jugos recién exprimidos, medialunas, café artesanal. Por la tarde, mientras los chicos juegan en el salón, vos estás en la sauna del hotel contiguo. Y por la noche, el chef ejecutivo trae a la casa un menú de gala. Esto es la realidad en villas como Villa des Trois Clochers, en la región de Champagne, donde los huéspedes disfrutan de acceso total a las amenidades del Royal Champagne Hotel sin dejar su propiedad privada. Es la experiencia que resuelve la ecuación más difícil de la familia: cómo relajarse mientras cuidas a los tuyos.

LAS GRANDES MARCAS DE LUJO VAN POR ESTA TENDENCIA

Lo que comenzó como una idea excéntrica se está convirtiendo en un fenómeno. Belmond, Mandarin Oriental, One&Only y St. Regis están expandiendo sus portfolios de villas a velocidad acelerada. En Portofino, Italia, Belmond abrió Villa Beatrice—un palazzo de tres pisos con techos fresados originales y vistas a dos bahías. En Umbria, Mandarin Oriental ofrece castillos del siglo XII convertidos en casas de ensueño. En Mauricio, One&Only acaba de lanzar villas privadas conexas a su resort insignia. Y St. Regis prepara The Resort at Pelican Hill en California para 2027, enfocándose exclusivamente en «estate living»—es decir, en villas de lujo de verdad.

¿Por qué? Porque el viajero moderno ya no quiere un cuarto de hotel, aunque sea presidencial. Quiere sentir que la casa es suya. Quiere esa libertad, ese silencio. Y está dispuesto a pagar por ella siempre que obtenga el confort absoluto sin responsabilidades.

LA EXPERIENCIA QUE LOS HOTELES TRADICIONALES NO PUEDEN OFRECER

Un hotel es genial, pero viví en una villa de hotel conectada a un resort, y es diferente. No hay ruidos de pasillos. No hay que esperar a que la recepción abra. Tu chef sabe que desayunas a las 8:00 y que tus hijos necesitan opciones sin gluten. El equipo de limpieza se adapta a tu ritmo. Y cuando querés un masaje, una clase de yoga o acceso al gimnasio, todo está a 100 metros.

Las grandes casas diseñadas para villas hoteleras no son improvisadas: el diseñador Martin Brudnizki, referente mundial, habla de «investigar rigurosamente la historia del edificio» e «integrar la artesanía local». Se trata de casas con carácter, no de suites ampliadas. Son experiencias contextualizadas, únicas. Ese nivel de detalle es lo que justifica precios que pueden alcanzar los 7.500 euros por noche.

NUEVA FORMA DE VIAJAR EN FAMILIA SIN RENUNCIAR AL LUJO

Para familias, la propuesta es casi revolucionaria. Ya no es un trade-off entre relax y responsabilidades. Podés estar relajado en el spa mientras tus hijos juegan en el salón de la villa con un niñero del hotel. Tu hermano prepara la comida sin competir por el horno (porque el chef lo resuelve). Y cuando termina el día, todos duermen bajo el mismo techo, sin la sensación de estar en un lugar «prestado».

Según Denise Dupré, fundadora de Champagne Hospitality, esta tendencia responde a un deseo creciente de «privacidad y conexión profunda». El viajero luxury de hoy quiere ambas cosas. La villa de hotel es esa respuesta.