Fotografía | Desigual
En un contexto donde las formas de amar y vincularse se reinventan, Desigual x Nicki Nicole propone una nueva lectura de San Valentín: menos romance idealizado y más amor propio, amistad y libertad emocional.

La campaña se corre del relato clásico para poner en primer plano los vínculos reales, aquellos que se construyen desde la autenticidad y el disfrute compartido, sin etiquetas ni mandatos.
La elección de Nicki Nicole no es casual. Su presencia aporta actitud, frescura y una sensibilidad generacional que conecta con una audiencia que entiende la moda como una extensión de la identidad personal. En sintonía con el ADN de Desigual, la artista acompaña una propuesta que invita a vestirse para una misma, a quererse más y a celebrar los afectos cotidianos más allá de una fecha puntual.

Una nueva mirada sobre el amor
Durante años, San Valentín estuvo asociado casi exclusivamente al amor romántico. Parejas, regalos y gestos pensados para “el otro” dominaron el imaginario colectivo. Sin embargo, esa narrativa empieza a quedar corta frente a una generación que cuestiona los moldes tradicionales y busca vínculos más honestos y diversos.
En ese escenario, Desigual x Nicki Nicole propone ampliar el foco: el amor también es amistad, complicidad y cuidado propio. La campaña pone en valor esos lazos que sostienen la vida diaria y que muchas veces quedan relegados en las celebraciones comerciales. Aquí, la amistad femenina aparece como un espacio de apoyo, disfrute y libertad, lejos de la competencia y cerca de lo real.

Nicki Nicole como símbolo de una generación
Nicki Nicole encarna una forma contemporánea de habitar la escena cultural: sensible, auténtica y sin necesidad de responder a expectativas ajenas. Su recorrido artístico y su estética personal la convierten en una voz creíble para transmitir un mensaje que va más allá de la moda.

En la campaña, su rol no es el de una figura inalcanzable, sino el de una aliada del relato. Su presencia refuerza la idea de que vestirse también puede ser un acto íntimo de amor propio, una forma de expresarse y afirmarse desde lo personal. Esa conexión genuina es uno de los puntos fuertes de Desigual x Nicki Nicole, una colaboración que se siente coherente y actual.

Vestirse para una misma
Uno de los ejes centrales de la propuesta es claro: vestirse para gustarse a una misma. La moda aparece como una herramienta de expresión personal, no como una obligación ni como un código impuesto. Colores, texturas y combinaciones acompañan momentos de disfrute compartido y celebraciones no convencionales.
Desigual refuerza así una idea que atraviesa su identidad como marca: la diversidad como valor y la ropa como lenguaje. En este marco, el amor propio no es un concepto abstracto, sino una práctica cotidiana que también se manifiesta en cómo elegimos vestirnos.

Más allá del 14 de febrero
Aunque la campaña se inscribe en San Valentín, su mensaje trasciende la fecha. Desigual x Nicki Nicole propone una actitud que se sostiene en el tiempo: celebrar los vínculos reales, compartir sin culpas y construir bienestar propio y colectivo todos los días.
Lejos de una lógica efímera, la propuesta se suma a una conversación cultural más amplia sobre cómo queremos vincularnos y qué historias vale la pena contar. En ese cruce entre moda, identidad y afectos, la colaboración encuentra su verdadero sentido.



























