Fotografía | Joana França
Ubicada dentro de un condominio residencial en la ciudad de Canela, en la región serrana de Rio Grande do Sul, Brasil —reconocida por sus bosques nativos y relieves ondulados—, Casa en Canela propone una exploración precisa del vínculo entre arquitectura, técnica constructiva y paisaje.

Rodeada de vegetación densa, se implanta en un terreno en pendiente de 500 m², con un desnivel de aproximadamente 10 metros desde el acceso hasta el punto de implantación, alcanzando unos 15 metros en todo el lote. Esta condición topográfica fue clave en la concepción del proyecto.

Encargada por una familia con fuerte interés en la arquitectura, que participó activamente en todo el proceso, la casa fue pensada como refugio de fin de semana y también como alquiler temporario. El programa, compacto y autosuficiente, debía alojar cómodamente a dos parejas, garantizando independencia entre dormitorios sin perder calidad espacial en sus 120 m² construidos. Para materializar esta idea, los propietarios convocaron al estudio brasileño 0E1 Arquitetos.

Antes de proyectar, se realizó un estudio detallado del terreno con un equipo interdisciplinario que relevó la vegetación, catalogó árboles y distinguió especies nativas y exóticas. Esto permitió ubicar la casa en el único claro existente, minimizando la remoción de árboles y movimientos de suelo, preservando así el ecosistema.
La vivienda se organiza sobre una planta cuadrada de 10,8 x 10,8 metros. Dentro de esta grilla, los espacios se disponen de forma dinámica en una configuración tipo molinete. El living ocupa el centro y actúa como núcleo organizador, desde donde se distribuyen áreas privadas y de servicio. Dos suites independientes, cocina, área de servicio, parrilla y terrazas se conectan a este espacio central, equilibrando lo social con lo privado.

El sistema constructivo elegido es steel frame liviano, una decisión que responde tanto a las condiciones del terreno como al enfoque experimental del proyecto. Su montaje rápido y su bajo impacto evitaron el uso de hormigón en obra y redujeron la intervención sobre el suelo y la vegetación. Una losa de nivelación funciona como base, permitiendo precisión y limpieza durante la construcción.
Este sistema también define el lenguaje arquitectónico. La casa expone su carácter industrial sin intentar ocultarlo: muros y cubierta están revestidos con paneles tipo sándwich trapezoidales, habituales en construcciones industriales, pero reinterpretados en escala doméstica. Estos elementos aportan eficiencia térmica y acústica, bajo mantenimiento y una imagen unificada.

La cubierta asimétrica culmina en una abertura cenital que ofrece la única vista directa al cielo. En medio del bosque, este recurso resulta clave: aporta luz constante, amplía la percepción espacial y genera juegos de luz y sombra a lo largo del día.
Exteriormente, el revestimiento oscuro reduce el impacto visual y permite que la casa se integre con el entorno. Las ventanas, levemente retranqueadas, generan profundidad y encuadres hacia el paisaje. Aberturas de piso a techo de 2,4 metros garantizan iluminación y ventilación natural, incorporando el exterior como parte activa de la arquitectura.

El acceso se resuelve con una escalera de 64 escalones que serpentea la pendiente evitando árboles y raíces. Durante la obra, su diseño se ajustó al terreno, logrando un efecto visual liviano, casi flotante.
En el interior, la arquitectura se organiza en dos planos: hasta los 2,4 metros predominan superficies blancas continuas, mientras que por encima aparecen paneles de madera Tauari siguiendo la pendiente del techo. El piso de piedra natural, dispuesto en piezas alargadas, refuerza la materialidad del conjunto.

El living, elevado unos dos metros sobre el terreno, se vincula con una terraza y una escalera oculta hacia el jardín. Una salamandra aporta calidez y se convierte en punto focal. La cocina, orientada hacia el acceso, mantiene conexión visual con la parrilla exterior.
Las suites funcionan como unidades independientes. En el dormitorio principal, un respaldo de madera integra guardado y disimula accesos, mientras que el baño incluye bañera, ducha y vistas abiertas al bosque, manteniendo privacidad.

Las barandas de las terrazas fueron diseñadas con elementos horizontales para no interrumpir las visuales, reforzando la conexión con el entorno.
Iniciada en 2021 y finalizada en 2024, la obra implicó un proceso de aprobación prolongado. El resultado es una casa que funciona como laboratorio arquitectónico, donde sistemas constructivos contemporáneos se integran con el paisaje.

Casa en Canela propone una experiencia inmersiva: una arquitectura que no compite con la naturaleza, sino que la acompaña, la enmarca y la convierte en protagonista.

FICHA TÉCNICA
Proyecto: 0E1 Arquitetos.
Ubicación: Canela, Rio Grande do Sul, Brasil.
Superficie del terreno: 500 m².
Superficie construida: 120 m²
Año de proyecto: 2021.
Año de finalización: 2024.
Interiorismo: 0E1 Arquitetos.
Paisajismo: 0E1 Arquitetos.
Equipo: Ana Cristina Castagna, Anna Carolina Manfroi, Gabriel Giambastiani, Mario Guidoux, Mateus Garcia.
Estructura: Centersteel.
Cimientos: Dimensão20.
Dirección de obra: Constru’A; Studio 01.
Ingeniería: Dimensão20.
Aire acondicionado: Broilo.
Iluminación: 0E1 Arquitetos.
Relevamiento vegetal: LZ Ambiental.
Proyecto legal: João Kruse.
Reforestación: Natural Soluções Ambientais.
Proveedores: Mopec, Basalto Santo Antônio, Decortiles, Frazzon.
Fotografía: Joana França.
Comunicación / Texto: Matheus Pereira Comunicação.


























