Fotografía| Filip Dujardin
El nombre de Mies van der Rohe pesa como el acero que el maestro alemán supo curvar a su voluntad. Cada dos años, el premio que lleva su nombre convoca a lo mejor de la arquitectura europea y obliga a preguntarse: ¿qué significa construir bien en este momento?
En 2026, la respuesta llegó desde una sala de exposiciones a medio derruir en Bélgica y desde un complejo industrial reconvertido en el corazón de Eslovenia. La Fundació Mies van der Rohe y la Comisión Europea anunciaron el 17 de abril de 2026 a los ganadores del Premio EU de Arquitectura Contemporánea, seleccionados entre 410 obras nominadas en toda Europa.

EL GALARDÓN MÁS IMPORTANTE DEL CONTINENTE
El Premio EU de Arquitectura Contemporánea es el reconocimiento más significativo de Europa para proyectos construidos en los últimos dos años. No busca la novedad por la novedad: valora la capacidad de la arquitectura para dialogar con su contexto, su historia y sus usuarios.
En esta edición, el jurado estuvo presidido por el arquitecto chileno Smiljan Radic y se enfrentó a un campo nutrido: 40 proyectos preseleccionados en 18 países y 7 finalistas antes de llegar a los ganadores. El fallo se anunció en Oulu, la Capital Europea de la Cultura 2026, en el interior del Aalto Siilo — una pieza de arquitectura industrial diseñada por Alvar Aalto en 1931.
El escenario no podría ser más elocuente. La arquitectura honró su presente en un edificio que lleva el apellido de uno de sus grandes maestros del pasado.
CHARLEROI: LA BELLEZA DE LO INCOMPLETO
El ganador del Premio de Arquitectura 2026 es la renovación del Palais des Expositions de Charleroi, en Bélgica, obra de los estudios AgwA y architecten jan de vylder inge vinck. Se trata de un centro de convenciones de los años 1950 sometido a una intervención tan radical como precisa: demolición selectiva, reutilización de estructura y reconfiguración espacial profunda.
La gran sala central fue transformada en un campo exterior cubierto, con una secuencia de terrazas escalonadas que invitan al movimiento y la permanencia. La circulación fue completamente reorganizada para mejorar la continuidad entre niveles y programas, mientras nuevos vacíos y aperturas establecen conexiones verticales a lo largo del edificio.
Parte de la estructura fue adaptada para incorporar estacionamiento, paisajismo y funciones culturales. Un vacío interior ajardinado conecta los diferentes pisos, actuando como pulmón y corazón del conjunto.
El proyecto no disimula sus cicatrices: las convierte en argumento. Según el jurado, el proyecto «enfatiza una arquitectura que se involucra con lo que ya existe, transformando restricciones en oportunidades y colocando los procesos de reparación, reutilización y adaptación en el centro de la práctica contemporánea».
ESLOVENIA: TEATRO EN LOS MÁRGENES
El Premio de Arquitectura Emergente recayó sobre Vidic Grohar Arhitekti por los Espacios Temporales para el Teatro Nacional Drama de Eslovenia, en Ljubljana. Cuando el edificio principal del teatro entró en proceso de renovación, el estudio encontró una solución elegante y poco ortodoxa.
La respuesta fueron una serie de viejos galpones industriales en el barrio de Litostroj, transformados en una nueva sede temporal para la institución cultural más importante del país. El presupuesto era reducido. Las intervenciones, deliberadamente ligeras.

Nuevas estructuras de madera, butacas escalonadas y elementos de hormigón definen una secuencia de ambientes interconectados: el Gran Escenario, el Teatro Pequeño, salas de ensayo y un pabellón abierto al público en el patio central. Todo fue diseñado para ser desmontado y reutilizado. Los materiales, reciclables en su totalidad.
Hay algo profundamente poético en un teatro que ensaya su propio desmantelamiento. Que construye sabiendo que lo construido no dura para siempre — y que eso, lejos de ser una debilidad, puede ser su mayor virtud.
REPARAR COMO ACTO POLÍTICO Y ESTÉTICO
La elección de ambos proyectos no es casual ni inocente. La arquitectura europea atraviesa un momento de reflexión profunda sobre el rol de la nueva construcción frente a la crisis climática, la escasez de recursos y el peso acumulado del patrimonio construido.
Reparar, adaptar, reutilizar: estos verbos definen la arquitectura de los premios Mies 2026. No la tabula rasa, no el gesto heroico sobre el paisaje virgen, sino la intervención cuidadosa y calculada sobre lo que ya existe.
Los proyectos ganadores demuestran que las restricciones — presupuestarias, estructurales, temporales — pueden generar espacios tan ricos como los que nacen de cero. Quizás más ricos, porque cuentan una historia más larga.
BARCELONA, ESCENARIO DEL FUTURO
La ceremonia de premiación tendrá lugar el 11 y 12 de mayo de 2026 en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona, la ciudad designada Capital Mundial de la Arquitectura por la UNESCO para este año. Un escenario que no podría ser más simbólico.
El pabellón original fue construido en 1929, demolido al finalizar la Exposición Universal y reconstruido décadas más tarde como acto de memoria y restitución. Es, en sí mismo, un ejercicio de reutilización conceptual.
En ese espacio de mármol, acero y agua quieta, la arquitectura del presente celebrará a quienes eligieron mirar lo que estaba roto antes de imaginar algo nuevo. Y encontraron allí, en lo roto, todo el material que necesitaban.


























