Fotografía | Paul Clemence / Zaha Hadid Architects
En el horizonte de West Kowloon, Hong Kong, una silueta que parece surgir del movimiento mismo se aproxima a su forma definitiva. El Gateway Centre, diseñado por Zaha Hadid Architects, es uno de los proyectos de uso mixto más ambiciosos del mundo: una estructura colosal que se eleva directamente sobre la estación operativa del Express Rail Link Guangzhou-Shenzhen-Hong Kong, sin interrumpir ni un solo servicio ferroviario durante su construcción.
El fotógrafo Paul Clemence documentó recientemente el edificio en su fase casi terminada, revelando por primera vez la plenitud de su lenguaje formal: la curvatura del cerramiento vidriado, los pliegues verticales de la fachada, las transiciones entre estructura y paisaje. Las imágenes muestran no solo un edificio, sino una declaración.

SOBRE LAS VÍAS, HACIA EL CIELO
Construido sobre la estación West Kowloon —el único terminal en Hong Kong del tren de alta velocidad que conecta la ciudad con Guangzhou y Shenzhen— el Gateway Centre resuelve un desafío técnico extraordinario: edificar en altura mientras el transporte público opera sin interrupciones en los niveles inferiores.
La obra alcanzó su nivel de cubierta en 2024, marcando el paso de la estructura primaria a los trabajos de fachada y acabados interiores. Hoy, los espacios públicos y comerciales de los pisos bajos están casi definidos, mientras los últimos detalles se refinan en las plantas superiores.
La ubicación es estratégica: adyacente a las estaciones Kowloon y Austin de la red MTR, el proyecto se integra al corredor peatonal del West Kowloon Parkway de 1,5 kilómetros, con acceso directo al frente costero y a los parques del Distrito Cultural de West Kowloon.
LA GEOMETRÍA DEL MOVIMIENTO
El lenguaje formal del proyecto es inconfundiblemente ZHA: fluido, dinámico, construido desde la lógica del movimiento. Las torres están compuestas como series de «pétalos» interconectados, cada uno con orientación y altura distintas, que juntos definen una silueta cambiante en el skyline.
La forma se afina hacia arriba y hacia abajo, reduciendo el volumen percibido en planta baja para ganar espacio público, y mejorando la ventilación natural en toda la parcela. Esta decisión también preserva las vistas hacia la cordillera de Kowloon desde el otro lado del puerto de Victoria.
Dos pares de torres de oficinas se posicionan en los extremos norte y sur del terreno, enmarcando una plaza central que funciona como corazón cívico del conjunto. No son edificios que se miran: son edificios que dialogan.

NUEVE MIL METROS DE CIUDAD PÚBLICA
Los primeros cinco niveles del Gateway Centre alojan comercio, gastronomía y espacio público en una red de terrazas, plazas y atriums que suman casi 9.300 m² de espacio exterior ajardinado. La escala es urbana, no edilicia.
La plaza central incluye áreas de reunión protegidas pensadas para eventos, recreación y uso cotidiano. Es un gesto que transforma lo que podría haber sido un lobby en un espacio ciudadano genuino: un lugar donde Hong Kong puede detenerse.
El sistema de fachada incorpora aletas de sombreamiento vertical que se extienden sobre las azoteas, formando halos protectores sobre las terrazas y jardines en altura. Más que un elemento técnico, son el remate visual que unifica la geometría curva del conjunto.
UN NODO EN EL MAPA CULTURAL
El Gateway Centre no se lee en aislamiento. Su posición dentro del esquema más amplio del Distrito Cultural de West Kowloon lo convierte en una pieza clave de la transformación urbana de Hong Kong. A pocos pasos se encuentran el M+ Museum y el Hong Kong Palace Museum, instituciones que están redibujando la identidad cultural de la ciudad.
En ese contexto, el Gateway Centre actúa como puerta de entrada: un umbral entre el transporte masivo y la experiencia cultural, entre el movimiento vertiginoso del tren de alta velocidad y la pausa que ofrecen los parques y museos de la orilla.

EL LEGADO EN CONSTRUCCIÓN
Zaha Hadid Architects perdió a su fundadora en 2016, pero el estudio continúa desarrollando proyectos de esta escala y complejidad como prueba de la vigencia de su visión. El Gateway Centre no es una obra póstuma: es una demostración de que ciertos lenguajes arquitectónicos tienen vida propia.
Las fotografías de Paul Clemence —quien ha documentado proyectos desde los humedales del Pantanal hasta el Academy Museum de Los Ángeles— capturan ese momento singular en que un edificio ya tiene todo pero todavía no lo es todo. La obra existe antes de ser inaugurada.
Hong Kong suma así un nuevo ícono a su skyline. No un rascacielos más entre rascacielos: una pieza que, literalmente, nació del movimiento y que promete redefinir cómo se habita el nodo de transporte más importante del sur de China.


























