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Casa Diez Pies. Arquitectura que flota sobre el paisaje

Casa Diez Pies by Studio Font

Por | Studio Font | Fotografía | Albers Studio
Casa Diez Pies es un rompecabezas resuelto con una sola pieza: un módulo que se repite cuatro veces y se retranquea 50 cm en planta y 50 cm en sección, permitiendo que el conjunto se adapte a la topografía y a la vegetación existente. El proyecto se implanta sobre un terreno rocoso con una pendiente cercana a los 45°, a 50 metros sobre la playa del Rinconcito, en Mazunte, junto a Punta Cometa.

Punta Cometa es una península rocosa prominente al oeste de Mazunte, conocida por sus panorámicas abiertas hacia el océano Pacífico. Se trata del punto más meridional del estado de Oaxaca, un mirador natural con vistas de 180° que combinan mar abierto, acantilados y horizontes continuos. Esta condición extrema —tanto geográfica como visual— establece el marco territorial del proyecto.

Casa Diez Pies by Studio Font

Mimetizar la lógica de Punta Cometa, como mirador de horizontes y su llegada al mar, constituye el punto de partida conceptual del hogar. El proyecto reduce su arquitectura a lo esencial: techos y losas elevadas que funcionan como terrazas habitables, permiten el paso de la brisa y generan sombra, y espacios abiertos que establecen una relación directa con el paisaje.

La altura del emplazamiento permite desarrollar un proyecto en contacto directo con las copas de los árboles, las aves, los cactus centenarios, el mar y la presencia constante de Punta Cometa. Las terrazas superiores concentran la vida común de la propiedad, con una alberca elevada que mira tanto al océano como a la península, acompañada por dos pérgolas y dos asoleaderos dispuestos en distintos niveles.

Casa Diez Pies by Studio Font

La pregunta central no es qué construir, sino cómo sostener estas plataformas en un acantilado sin imponer una infraestructura y excavación invasiva.

ESTRUCTURA Y CONSTRUCCIÓN

La intención de evitar el terraplenado al máximo responde tanto a una decisión arquitectónica como a una condición física del lugar. El terreno, completamente rocoso, no permite el uso de maquinaria pesada; toda la obra se ejecuta a mano y a pie. Frente a esta realidad, el proyecto opta por separarse del suelo mediante una serie de «pies» estructurales que elevan las losas y que se apoyan puntualmente sobre el terreno, funcionando como zapatas aisladas.

Casa Diez Pies by Studio Font

Estos pies —diez en total— no solo cumplen una función estructural. Albergan armarios, duchas, baños, cuartos de máquinas y bodegas, además de articular y separar las distintas estancias. En el módulo de mayor altura, los pies se estiran para alojar dos dormitorios y el acceso principal a la vivienda, resuelto mediante escaleras flotantes que parecen sortear las piedras existentes del terreno.

Gracias a esta estrategia, los dormitorios se elevan y la cama se sitúa sobre una especie de pedestal, mientras la losa se despliega como cascada siguiendo la caída natural de la ladera. El proyecto se abre tanto hacia las vistas lejanas como hacia la vegetación inmediata, donde la pendiente se transforma en un jardín vertical que envuelve la arquitectura por delante y por detrás.

Casa Diez Pies by Studio Font

La intervención logra así apoyarse y alterar mínimamente el terreno, manteniendo los escurrimientos naturales y conservando la mayor cantidad posible de árboles existentes. En tres ocasiones, cuando no es posible esquivarlos, estos atraviesan el edificio, integrándose directamente en su configuración espacial.

Cuando el lomo sinuoso de Punta Cometa alcanza el mar, la masa rocosa se fragmenta en bordes redondeados, salientes erosionados y apoyos densos que resisten el impacto constante del oleaje. Las columnas —pies estructurales del proyecto— retoman esta condición formal en el punto donde la arquitectura se separa del terreno.

Frente a la posibilidad de resolver estos apoyos mediante secciones rectas y soluciones convencionales, Casa Diez Pies asume la complejidad constructiva de la curva como una manera de acompañar el modo en que el territorio llega al mar: sin quiebres, mediante formas capaces de transmitir peso y estabilidad desde formas más orgánicas.

Casa Diez Pies by Studio Font

En contraste con los pies y muros de concreto pigmentado con el tono del terreno, la madera adquiere un papel estructural protagónico en los grandes techos volados del proyecto y en las pérgolas. Los techos se resuelven mediante una estructura mixta de vigas y trabes de pino, combinadas con losa armada, que permite liberar luces amplias y generar sombra profunda sobre las terrazas habitables.

Frente a la masa y permanencia del concreto, en las pérgolas la madera introduce una condición más ligera y cálida, sin perder capacidad estructural ni durabilidad. La madera aparece también en el mobiliario fijo y en las persianas de macuil, una especie densa y resistente, adecuada para las condiciones de viento, salinidad y humedad del sitio.

Casa Diez Pies by Studio Font

El ingenio del constructor resulta clave para materializar estas decisiones. Los muros se resuelven mediante armados doblados artesanalmente y cerchas de encofrado con costillas que permiten formar esquinas curvas cerradas en un acabado fenólico continuo. Frente a la solución más evidente —texturas marcadas o tablas—, el proyecto opta por la suavidad como criterio constructivo y espacial.

El desarrollo de la obra fue ajustándose constantemente a las condiciones del lugar. Casa Diez Pies ejecutivo se adaptó en tiempo real conforme avanzaba la construcción, enfrentando rocas inquebrantables, incompatibilidades con el levantamiento topográfico, ciclones y temporales, y adaptándose a los ritmos impuestos por el sitio, el clima y la comunidad local.

Casa Diez Pies by Studio Font

INTEGRACIÓN TERRITORIAL

Mazunte cuenta con una comunidad organizada que participa activamente en el cuidado y la gestión de su territorio. Casa Diez Pies se desarrolló en coordinación directa con los vecinos, tanto en los procesos de autorización como en la definición de infraestructura, implantación y ejecución en obra.

La construcción se apoyó en redes locales para el abastecimiento de materiales y la contratación de mano de obra, así como en la compra directa a familias del entorno inmediato, integrando la casa en las dinámicas productivas y sociales existentes del lugar.

La infraestructura hidráulica se resolvió reutilizando una cisterna existente en el terreno y complementándola con un biodigestor para el tratamiento de aguas negras y grises. Este sistema permite la descomposición biológica de los residuos y reduce la carga sobre el entorno inmediato, evitando soluciones convencionales de mayor impacto. La estrategia privilegia la adaptación y el aprovechamiento de lo existente sobre la incorporación de sistemas adicionales.

El cliente resume la experiencia del proyecto con una observación precisa: lo que más le gusta de la casa es que nunca recuerda exactamente cómo es. Una arquitectura que se adapta plenamente al terreno, sostenida por diez pies y habitada a través de múltiples niveles, hasta disolverse en la complejidad natural del sitio.

FICHA TÉCNICA
Arquitectura: Studio Font.

Ubicación: Mazunte, México.
Año: 2025.
Área: 250 metros cuadrados.
Fotografía: Albers Studio.