Por | OJA | Fotografía | Juan Segundo Díaz Dopazo
El desafío de Casa Gallareta era realizar un complejo turístico de escala boutique (250m2), en un bosque autóctono de Coihues y Arrayanes, con pendiente pronunciada, vistas y a orillas del Lago Correntoso, un espacio sumamente natural y tranquilo.

Planteamos módulos de “landscape cabins” para dos y tres personas, que conforman un elemento más en el bosque. Fundiéndose en el mismo, con una aleatoriedad controlada, compartiendo un mismo lenguaje, pero con pequeñas diferencias entre ellas.
Encontraron su lugar donde no existía vegetación arbórea, en aquellos espacios vacantes. De allí, nuestro principal objetivo: Una arquitectura que conviva con el bosque, sin necesidad de talarlo.


Espacialidad Interior:
Se logró una espacialidad que atrae, que cautiva, que funde los límites entre el interior y el bosque autóctono. En pocos metros cuadrados.

Cada cabaña entonces, conforma un monoespacio, separado en semi pisos con grandes ventanales estratégicos que amplían el espacio hacia el exterior. Aprovechando la copa baja y frondosa de los Arrayanes, no solo para hacer sentir al usuario como parte del bosque sino también para generar privacidad entre los volúmenes y los espacios comunes del complejo.

Los locales de baño y sanitarios son espaciosos y cómodos. La vivienda más grande cuenta con una tina exenta con vistas. Para disfrutar de un baño de inmersión caliente mientras vemos como nieva por la ventana.

Se supo que la materialización de Casa Gallareta iba a ser todo un despliegue. El terreno angosto, con pendiente y muchos árboles que sortear.

Se optó por construir en seco sobre fundaciones de hormigón armado, que necesitaron de una calculada y fina logística.
Por fuera, su morfología rocosa está revestida con la técnica milenaria japonesa “Shou Sugi Ban”, que consta en quemar la primer capa de las tablas de madera (en este caso de eucalipto) para lograr una textura única y particularidades con respecto a la resistencia al agua, la capacidad ignífuga, la sustentabilidad y el poco mantenimiento.

Y al ser negra, presentar fondo para que resalten los verdes de los árboles y blanco de la nieve. Combinada en menor cantidad con madera de Lapacho (madera dura color canela, como los Arrayanes), vidrio, zinguería negra y hormigón visto.

Por dentro se empleó un revestimiento monomaterial de Guatambú. Una madera clara sin nudo que contrasta perfectamente con el exterior, y da sensación de amplitud. Un material noble en placas, estéticas y rápidas de colocar por su gran tamaño, lo que también aceleró los procesos constructivos.

Todo el mobiliario interior está hecho de la misma madera, generando un aspecto limpio, monolítico, y muy simple. Que virtualiza los límites entre el mueble y el muro.

FICHA TÉCNICA
Arquitectura: OJA (Organic and Joyful Architecture).
Ubicación: Villa la Angostura, Argentina.
Año: 2023.
Área: 250 m².
Fotografía: Juan Segundo Díaz Dopazo.


























