En los últimos años empezó a aparecer cada vez más en notas de arquitectura y decoración un concepto que antes sonaba medio lejano: Aging in Place. Básicamente, es la idea de que las personas prefieren quedarse a vivir en sus casas a medida que envejecen, en vez de mudarse a espacios más “asistidos”.
Y ojo: no es solo una moda importada. En Argentina también se ve. Según estimaciones del INDEC, la población mayor de 60 años es una de las que más crece, y muchas familias ya están pensando cómo adaptar la vivienda para que siga siendo cómoda, segura y linda.
Lo interesante es que esta tendencia no habla solo de accesibilidad; también toca la estética. Porque nadie quiere que su casa se convierta en un “entorno hospitalario”. La búsqueda hoy es otra: espacios accesibles que se integren naturalmente al diseño general, sin romper la armonía visual.
Adaptar sin perder estilo
Cuando se habla de envejecer en casa, aparecen tres áreas clave:
- Movilidad dentro de la vivienda
- Prevención de caídas y accidentes
- Circulación fluida en espacios con desniveles
Y es justo ahí donde entran soluciones cada vez más comunes, como las adaptaciones que facilitan subir y bajar escaleras, una opción que ya se está viendo en varios proyectos de remodelación.
Estas soluciones permiten mantener el diseño original de la casa —sobre todo en escaleras que suelen ser un punto focal estético— sin resignar seguridad ni autonomía.
Las hay minimalistas, más clásicas, discretas, o directamente integradas en barandas o estructuras ya existentes. El avance tecnológico en este rubro es enorme, y todo acompañado por materiales que no desentonan con el estilo de la vivienda.

La accesibilidad como parte del diseño
Algo que cambió en los últimos años es que los arquitectos empezaron a pensar la accesibilidad desde el minuto cero, no como un parche. Pasó a ser parte del proyecto: iluminación, alturas de muebles, circulación, texturas antideslizantes y soluciones mecánicas que suman autonomía.
Para quienes ya tienen una casa construida, la adaptación edilicia también es viable. Hay productos pensados para intervenir lo mínimo posible y sin grandes obras, desde pasamanos con diseño contemporáneo hasta sistemas que mejoran la movilidad dentro del hogar y permiten usar la vivienda completa sin depender de terceros.
Una tendencia que llegó para quedarse
Aging in Place no es solo una respuesta a un cambio demográfico: es parte de una mirada más amplia sobre bienestar y estilo de vida. Elegir quedarse en casa implica mantener vínculos, rutinas y una sensación de pertenencia que no siempre se logra en otros entornos.
Y si encima se puede hacer respetando la estética, mejor todavía.

























