Por | Dall’Ovo Magalhães Arquitetura | Fotografía | Gabriel Neri Faim
Una propiedad de montaña que diluye los límites entre el habitar y el contemplar. Implantada en una meseta en el terreno, entre praderas onduladas y el bosque que sube por la ladera, Casa C.E se instala como quien ya pertenece al paisaje desde hace mucho tiempo.
El volumen horizontal, discreto y alargado, acompaña la inclinación natural del suelo —y es justamente esta decisión simple la que organiza toda la experiencia del proyecto: vivir junto a la tierra, pero suspendido sobre ella.

La terraza es el gran elemento arquitectónico del hogar. Un deck continuo de madera, elevado sobre pilotes, avanza sobre la pendiente y transforma la fachada entera en un espacio de estar al aire libre. Bajo la cubierta, que se extiende generosamente más allá de los límites de la mampostería, se alternan zonas de encuentro —sillones de mimbre, reposeras, una hamaca colgante— componiendo estancias exteriores tan habitables como las interiores.


La esterilla de bambú que filtra la luz sobre parte del deck refuerza este carácter de transición: ni totalmente dentro, ni totalmente fuera.

Al interior, Casa C.E se resuelve en un único gesto espacial: estar, comedor y cocina se funden en una planta libre, bajo un techo de madera vista que sube al ritmo de vigas expuestas.
La mampostería de ladrillo a la vista, dejada al natural, gana peso y textura, sirviendo de telón de fondo cálido para una composición afectiva de objetos —un interior que valora la memoria afectiva. Los ventanales generosos disuelven la pared orientada hacia el valle, y la sierra entra como protagonista silenciosa en cada habitación.


El programa se completa con dos suites que interpretan el mismo repertorio de materiales de formas distintas. La suite principal se abre directamente a una terraza privada, donde un sillón columpio de fibra sintética se convierte en el punto de contemplación de la casa —cortina, luz y paisaje componiendo una sola escena.

La suite de invitados, más íntima, mantiene el mismo diálogo entre ladrillo, madera y textiles, con un espacio de estudio integrado al dormitorio. Los baños mantienen la lógica constructiva del resto de la casa —ladrillo visto, lavabo blanco contemporáneo, carpintería con esterilla— demostrando que lo rústico y lo refinado pueden, aquí, ser la misma cosa.

Más que una vivienda de fin de semana, el proyecto es una invitación a la permanencia: una arquitectura que no compite con la montaña, sino que aprende de ella a desacelerar.

FICHA TÉCNICA
Arquitectos: Dall’Ovo Magalhães Arquitetura.
Ubicación: São Francisco Xavier, Brasil.
Área del proyecto: 175 metros cuadrados.
Año del proyecto: 2025.
Fotografía: Gabriel Neri Faim.


























