Fotografía | Alex Filz
Después de más de veinte años recorriendo Asia y Oceanía, la vida de su dueña queda atravesada por paisajes, culturas y objetos que cuentan historias.
Esa memoria personal es el punto de partida de Departamento Omarama, un proyecto ubicado en el último piso de un edificio del centro de Innsbruck que el estudioNOA transforma en un refugio luminoso, sereno y profundamente narrativo.

Lejos de replicar estéticas o destinos concretos, el proyecto traduce experiencias de viaje en decisiones espaciales: luz, materiales, recorridos y una puesta en escena que enmarca tanto las vistas a los Alpes como una cuidada colección de piezas personales.
UNA PLANTA QUE ACOMPAÑA EL RECORRIDO DEL SOL
Con una superficie cercana a los 135 m², Departamento Omarama se organiza a partir de una planta cuadrangular con un núcleo central de servicios y una escalera que conduce a la terraza en la azotea. Esta configuración, sumada a la exposición en tres frentes, permite que la luz natural recorra el interior a lo largo del día.

NOA aprovecha esa condición para ordenar los ambientes según el movimiento del sol: los espacios de trabajo y circulación reciben la luz de la mañana, mientras que las áreas sociales se abren a los momentos más cálidos. El resultado es una arquitectura que acompaña el ritmo cotidiano sin imponerse.
El diseño interior se apoya en una paleta minimalista dominada por blancos y negros profundos, con acentos en amarillo azafrán que aportan contraste y calidez. Los tonos oscuros funcionan como un marco silencioso que dirige la mirada hacia el paisaje alpino y hacia los objetos que la propietaria fue reuniendo a lo largo de su vida viajera.

Materiales como cuarcita negra, roble teñido, metal y superficies mates construyen una atmósfera envolvente y contemplativa.
El nombre Omarama —que en maorí significa “espacio de luz”— refuerza esta idea de interior contenido donde la iluminación natural es protagonista.

EL LIVING COMO CENTRO EMOCIONAL
En el corazón de Departamento Omarama, el living se plantea como un espacio de pausa. Un sofá modular de líneas generosas —Tufty-Time de B&B Italia— define el área de estar sin rigidez, invitando a la contemplación y al encuentro.
Obras de arte, esculturas y objetos artesanales conviven con el mobiliario contemporáneo sin jerarquías forzadas. Cada pieza parece ocupar el lugar exacto, como si el espacio hubiera sido pensado para recibirlas.

SOLUCIONES A MEDIDA EN EL ÚLTIMO PISO
Hacia el sector este, la entrada y el home office reciben la primera luz del día. Allí, el proyecto resuelve los ángulos complejos del último nivel con gestos precisos: una biblioteca triangular aprovecha un espacio residual y la escalera se transforma en soporte para plantas, sumando textura y vida al recorrido vertical.
Nada queda librado al azar. Cada rincón tiene una función clara dentro del relato doméstico.

COCIA ABIERTA, NEGRA Y SOCIAL
Bajo las paredes inclinadas y las ventanas del último piso, la cocina se organiza a partir de dos islas negras que delimitan el área sin cerrarla. Esta disposición permite cocinar mientras se interactúa con invitados desde ambos lados.
Sobre cada isla, lámparas colgantes de papel de arroz de Vipp aportan ligereza visual y contrastan con la solidez de los volúmenes oscuros, reforzando el equilibrio entre diseño y calidez.

TEXTURAS QUE DAN IDENTIDAD
En muros inclinados y en el comedor, listones negros colocados en sentido perpendicular introducen ritmo y profundidad visual. Más que un recurso decorativo, estas tramas acompañan la geometría del espacio y refuerzan la identidad gráfica del proyecto.

Departamento Omarama no es solo una vivienda en altura: es un mapa emocional construido a partir de experiencias, recuerdos y una mirada sensible sobre el habitar contemporáneo. NOA logra unir la calma alpina con la huella de culturas lejanas, dando forma a un espacio donde la arquitectura no exhibe recuerdos, sino que los contiene.
Un lugar pensado para habitar, mirar y recordar.



























