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Valle de las Lágrimas. Viaje al Milagro de los Andes

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Foto | @valleverdeexpediciones
En diciembre de 1972 un equipo de rugby uruguayo cayó en medio de Los Andes. Tras 72 días de penurias, dos de ellos cruzaron las montañas y llegaron a Chile donde encontraron ayuda. De los 45 que viajaban, 16 sobrevivieron y dieron inicio a la mayor historia de supervivencia humana: el Milagro de Los Andes.

Desde hace muchos años, cientos de personas peregrinan todos los veranos al Valle de Las Lágrimas, sitio donde los uruguayos sobrevivieron y pasaron a la historia.

Desde el sur de la provincia argentina de Mendoza, a pie o a caballo, es posible llegar hasta este valle, ubicado del lado argentino, justo en la frontera con Chile, a unos 3500 metros sobre el nivel del mar.

El viaje comienza en la ciudad de Malargüe, al sur de Mendoza. Desde allí, es momento de aprovisionarse y prepararse para meterse en la historia del Milagro de los Andes.

Si bien muchas empresas organizan la cabalgata hacia el Valle de las Lágrimas, lo ideal es buscar agencias o montañistas de la zona, que son las que además de conocer la región y los baqueanos, demuestran un gran respeto por la historia y por el Valle de las Lágrimas.

Se baja por la Ruta 40 hasta El Sosneado, donde se toma un camino de ripio que se recorre por unas dos horas hasta llegar al Hotel Termas del Sosneado. Esta construcción está abandonada, pero mantiene su estructura y los baños de aguas termales que pueden disfrutarse para relajarse al regreso del Valle.

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Allí comienza la travesía entre las montañas. A lomo de caballo, a paso lento y seguro, se cruza el Río Atuel, para, ahora sí, adentrarse en la Cordillera de los Andes.

El primer tramo de la cabalgata toma unas tres horas de marcha lenta y segura, bajando y subiendo por senderos y cruzando pequeños ríos que bajan con la fuerza del agua del deshielo. Allí se llega al parador El Barroso, un valle dentro de las montañas.

Lugar ideal para el descanso y el relax luego de una cabalgata de cinco horas, este paraje es a veces compartido por varias excursiones que se dirigen o regresan del Valle de las Lágrimas. Allí se pasa la primera noche, donde es recomendable abrigarse para poder observar las miles de estrellas que se asoman en un límpido cielo.

La segunda jornada se repite con el trajinar de los caballos. Esta vez el recorrido es más exigente y en pleno ascenso. Bordeando estrechos caminos, la marcha se estira por unas cuatro horas hasta llegar al sitio donde vive el Milagro de los Andes.

Una cruz y varios recuerdos físicos dejados por visitantes rompen la monotonía de piedras y nieve en un silencioso e imponente paisaje. Hacia el frente tenemos el Monte Seler que escalaron Fernando Parrado y Roberto Canessa para salvar a sus compañeros.

Cerca de la cruz, se puede recorrer el lugar y encontrar vestigios del accidente como los trenes de aterrizaje del avión, alas y otros restos de la malograda aeronave.

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Luego de unas horas, llega la hora del regreso. Los caballos esperan para descender otra vez hasta El Barroso. Las emociones se mezclan y el silencio suele reinar en los viajes de regreso.

Llegar hasta el Valle de las Lágrimas es una experiencia fuerte y movilizante. Por ello, el descanso de la segunda noche en la montaña es más profundo. Al calor del fuego, los viajeros suelen reunirse para contar sus vivencias de un viaje cautivante.

Al tercer día, otra vez los caballos. Esta vez es para emprender el regreso. Con un ritmo algo más dinámico, la vuelta nos va devolviendo a la ciudad, despidiéndonos con las majestuosas cumbres que nos vigilan.