Fotografía| Kin Creatives
Una de las colecciones de arte más importantes del mundo está a punto de recibir una nueva morada. La National Gallery de Londres acaba de anunciar al ganador del concurso internacional para el diseño de su nueva ala: el estudio japonés Kengo Kuma & Associates, en colaboración con BDP y MICA. La noticia sacude al mundo de la arquitectura cultural con la fuerza de un acontecimiento mayor.
El proceso comenzó en septiembre de 2025. Sesenta y cinco equipos de todo el mundo presentaron propuestas, de los cuales seis fueron preseleccionados para desarrollar proyectos concretos. Entre ellos, nombres como Foster + Partners, Renzo Piano Building Workshop, Selldorf Architects y Farshid Moussavi Architecture. Al final, el jurado eligió la propuesta de Kuma como la más sobresaliente del proceso.

PROYECTO DOMANI: LA VISIÓN DE LARGO PLAZO
La expansión forma parte de Project Domani, la estrategia de desarrollo a largo plazo de la National Gallery. El objetivo es la transformación más significativa del museo desde su fundación en 1824: ampliar la capacidad espacial y el alcance curatorial para que la pintura occidental pueda presentarse de forma continua en un solo recorrido.
El terreno elegido para la nueva ala es el de St. Vincent House, una propiedad adquirida hace casi tres décadas específicamente para este propósito. Ubicada en el corazón de Londres, entre Leicester Square y Trafalgar Square, la parcela representa la última gran oportunidad de expansión del campus del museo.
PIEDRA, LUZ Y JARDINES EN CUBIERTA
El proyecto de Kengo Kuma & Associates articula un lenguaje arquitectónico de masas escalonadas y piedra Portland, en diálogo directo con el tejido urbano circundante. La elección de ese material —el mismo que da forma a muchos de los edificios históricos de Londres— refuerza la voluntad de continuidad y pertenencia al lugar.
La luz natural juega un rol central en la propuesta. El diseño permite que ilumine con generosidad los espacios interiores, cambiando de carácter a lo largo del día. Elementos paisajísticos cuidadosamente integrados —un jardín en cubierta y espacios públicos plantados— completan la intervención, abriendo el edificio a la ciudad y creando conexiones más porosas entre el museo y su entorno.

DOS ATMÓSFERAS, UN MISMO EDIFICIO
Internamente, el proyecto propone una secuencia de ambientes diferenciados. En el nivel inferior, una serie de espacios con arcos y bóvedas extiende el carácter de las galerías existentes, creando continuidad con el museo histórico. El visitante se mueve entre salas que respiran al mismo ritmo.
El nivel superior introduce un lenguaje más geométrico y contenido. La transición entre ambos registros genera una experiencia espacial rica: hay continuidad, pero también variación. El proyecto permite distintas modalidades de exhibición y enriquece el recorrido del visitante sin imponer una lógica única.
COMPROMISO CLIMÁTICO Y SOCIAL
Más allá de lo formal, la propuesta incorpora un Climate and Social Action Design Framework: un marco estructurado de estrategias ambientales y de valor social que posiciona al proyecto dentro de los debates más urgentes sobre el rol de las instituciones culturales frente a los desafíos ecológicos y comunitarios.
No es solo una ala nueva. Es una declaración sobre lo que un museo puede y debe ser en el siglo XXI: un espacio que cuida tanto las obras que alberga como el mundo que lo rodea.
UN HORIZONTE QUE SE EXPANDE
La selección de Kengo Kuma & Associates llega en un momento en que el arquitecto japonés multiplica su presencia en el escenario global. Su trabajo siempre ha apostado por una arquitectura que se disuelve en el entorno, que privilegia los materiales naturales y la textura sobre el gesto espectacular.
Para la National Gallery, esta nueva ala promete ser una bisagra entre el pasado y el futuro: un edificio que honra dos siglos de historia sin renunciar a imaginar lo que viene. Las obras comenzarán en los próximos años, y el mundo de la arquitectura ya tiene los ojos puestos en Trafalgar Square.

























