Fotografía|Universal Pictures
El nuevo tráiler de The Odyssey, la épica de Christopher Nolan protagonizada por Matt Damon, Tom Holland y Robert Pattinson, desató en las últimas horas un debate tan ruidoso como innecesario: ¿por qué los personajes hablan con acento americano si la historia transcurre en la antigua Grecia? La respuesta corta es: porque hace 3.000 años tampoco hablaban inglés con acento británico. Y punto.
EL ESCÁNDALO QUE NUNCA DEBIÓ EXISTIR
El tráiler llegó con todo: barbas épicas, un perro adorable, y Matt Damon gritando «¡Vamos!» como si estuviera en un partido de fútbol americano. Pero lo que realmente hizo explotar las redes fue la escena en que Robert Pattinson, en el rol del pretendiente Antínoo, le dice a Telémaco (Tom Holland): «Estás añorando a un papá que ni conociste, como un bastardo llorón». El uso de un lenguaje descaradamente contemporáneo y los acentos yankis de dos actores ingleses encendieron la furia de los usuarios.
La crítica más repetida fue: «¿Cómo van a hablar americano en una historia ambientada en Grecia?» Como si la alternativa fuera que Damon y Holland hablaran en griego micénico. La lógica del reclamo se derrumba sola, y aun así el debate siguió creciendo durante horas en Reddit y redes sociales.
UNA TRADICIÓN MÁS FLEXIBLE DE LO QUE PARECE
Esto no es nuevo. Los grandes directores de Hollywood siempre jugaron con los acentos en sus épicas históricas. Stanley Kubrick, en Spartacus (1960), usó acentos británicos para los romanos y americanos para los esclavos, convirtiendo esa diferencia en un comentario de clase. Ridley Scott, cuando hizo The Last Duel, directamente les dijo a los críticos: «¿Qué importa el acento? Cerráte la boca y disfrutá la película». Y tenía razón.
Antes que ellos, Ben-Hur, Los diez mandamientos y decenas de épicas clásicas mezclaron acentos sin que nadie se rasgara las vestiduras. El acento británico en películas de época no es precisión histórica: es una convención que se popularizó en determinado momento y que, como toda convención, puede romperse cuando el director así lo decide.
Nolan, que aún no habló públicamente sobre la elección, parece apostar por algo concreto: una épica de 250 millones de dólares donde la humanidad y la cercanía de sus protagonistas estén al centro de todo. El acento americano, el más reconocible del cine mainstream, cumple esa función. No es descuido, es una decisión artística.
LO QUE REALMENTE IMPORTA
Mientras todos discuten si Tom Holland debería hablar como un ciudadano de California o como Laurence Olivier, conviene recordar algunas cosas. Primero: The Odyssey es la primera película filmada íntegramente en cámaras IMAX. Segundo: es el regreso de Nolan después de Oppenheimer, que barrió con los Oscar en 2024. Tercero: el propio director comparó a Homero con el equivalente cultural de George Lucas o Marvel, un creador de universos míticos que conecta con el imaginario popular de su época.
Bajo esa lógica, llevar la epopeya griega al lenguaje cinematográfico contemporáneo —acentos incluidos— es completamente coherente. The Odyssey llega a los cines el 17 de julio. Hasta entonces, el debate va a seguir dando vueltas en internet. Pero cuando las luces se apaguen y arranque la música de Hans Zimmer, apostaría a que nadie va a acordarse de cómo habla Matt Damon.


























