Barreda se atreve a replantear uno de los crímenes más oscuros de la Argentina. No es solo una película sobre un femicidio: es un documento que desafía la forma en que durante décadas elegimos contar esa historia. Prime Video estrenará el 28 de agosto esta producción que promete incomodar, provocar y, sobre todo, recuperar las voces que fueron eclipsadas por el morbo mediático.
CUANDO LA PANTALLA DECIDE ESCUCHAR A LAS VÍCTIMAS
Durante más de treinta años, Ricardo Barreda fue el protagonista de su propio crimen. Su nombre aparecía en remeras, tazas, en la conversación pública. Incluso recibió cartas de apoyo mientras cumplía su condena. Esa construcción perversa de la cultura popular es precisamente lo que Barreda rechaza de frente.
Dirigida por Daniela Goggi (la misma que nos sorprendió con El Rapto), la película gira la cabeza hacia otro lado. Ya no mirás a Barreda: mirás a Gladys McDonald, a su suegra Elena Arreche y a sus dos hijas, Cecilia y Adriana. Mirás la cotidianeidad antes del horror, los vínculos, la violencia que atravesaba esa casa. Es un giro radical que propone preguntarte: ¿por qué tardamos tanto en hacerlo?
UN ELENCO QUE RESPIRA INTENSIDAD
Luis Machín encarna a Barreda, pero no es su película. Carla Peterson interpreta a Gladys con la densidad que el personaje merece. Mercedes Morán devuelve dignidad a Elena Arreche. Maite Lanata y Margarita Páez dan cuerpo a las hijas. Es un elenco de lujo que entiende el desafío: no dramatizar un crimen, sino humanizar a quienes fueron reducidos a cifras en un expediente.
Las primeras imágenes que difundió Prime Video muestran una ambientación minuciosa y actuaciones que golpean. No esperes un policial clásico. Esto es más cercano a un drama psicológico que te obliga a mirar un caso conocido desde un lugar incómodo, necesario.
UNA CONVERSACIÓN SOBRE CÓMO CONTAMOS EL CRIMEN
El 15 de noviembre de 1992, Barreda asesinó a cuatro mujeres en La Plata. Durante el juicio defendió su acto con una palabra: «Conchita». Ese apodo que aseguraba que le daban como humillación. Fue condenado a prisión perpetua, pero años después obtuvo arresto domiciliario, libertad condicional y finalmente la extinción de la pena. Murió en 2020. Su historia marcó un antes y un después en la discusión pública sobre violencia de género.
Pero lo que sucedió después fue más inquietante que el crimen mismo: la forma en que la sociedad eligió idolatrarlo. Barreda existe para cuestionar eso. Para preguntarte cómo llegamos a ese punto y qué necesitaba cambiar en nuestra forma de mirar.
LA PERSPECTIVA QUE FALTABA
Esto no es revanchismo ni censura. Es justicia narrativa. Una película que reconoce que durante décadas las mujeres asesinadas quedaron relegadas detrás de la figura del asesino. Que la cobertura mediática amplificó la voz del culpable y silenciaron a las víctimas. Que la cultura popular lo convirtió en personaje antes que en criminal.
Encontrá en Barreda una obra que se atreve a mirar hacia otro lado. Una película argentina que llega a más de 240 países y territorios por Prime Video. Una producción que te invita a reflexionar sobre cómo cambió la forma de contar estos hechos desde que irrumpió la perspectiva de género en nuestro lenguaje, nuestras pantallas, nuestra memoria.

























