Fotografía| Warner Bros. Animation
Hubo un momento, a principios de los ’90, en que DC Comics hizo algo que nadie creía posible: mató a Superman y quebró la espalda de Batman en el mismo período. Décadas después, el estudio de animación de Warner Bros. decidió que era hora de rendirle el homenaje definitivo al arco que cambió para siempre la mitología del Caballero Oscuro. Batman: Knightfall — Part 1 ya está disponible y llegó cargada de expectativas.
EL ARCO QUE REDEFINIÓ AL CABALLERO OSCURO
Para entender por qué Knightfall importa tanto, hay que volver a 1993. Bane, un villano hasta entonces desconocido para el gran público, ideó un plan que ningún enemigo de Batman había intentado antes: no enfrentarlo directamente, sino agotarlo primero.
Liberó a todos los reclusos de Arkham Asylum uno por uno y obligó a Bruce Wayne a combatirlos hasta quedar sin fuerzas. Solo entonces apareció en persona, lo derrotó en su propia mansión y le quebró la columna vertebral. La imagen de Bane sosteniendo a Batman roto sobre su rodilla se convirtió en uno de los iconos más reconocibles de la historieta.
La nueva película animada, dirigida por Jeff Wamester y con guion de Jeremy Adams, recorre ese mismo camino con rating R y 79 minutos que —según las primeras críticas llegadas del Festival de Annecy— no perdonan al espectador. Anson Mount presta su voz a Bruce Wayne y Michael Mando interpreta a Bane, una elección que promete dar al personaje la densidad que merece.
The Dark Knight Rises ya había tomado prestados elementos del cómic, pero una adaptación fiel y completa era una deuda pendiente con los fanáticos de siempre.
TIM DRAKE, EL ROBIN QUE SIEMPRE SE IGNORÓ
Uno de los detalles que más entusiasma a los lectores del cómic original es la presencia protagónica de Tim Drake, el tercer Robin y el que acompañó a Batman durante Knightfall. En el imaginario popular, Robin es casi siempre Dick Grayson —hoy Nightwing— o Jason Todd, el Red Hood de las malas decisiones. Tim Drake, en cambio, rara vez llega a la pantalla a pesar de ser quizás el más interesante de los tres: eligió ser Robin sin ningún trauma que lo obligara, y fue quien ayudó a Batman a salir de uno de sus peores momentos.
Pablo Schreiber completa el elenco principal como Jean-Paul Valley, el Azrael que hereda temporalmente la capa cuando Bruce queda fuera de combate. La historia de Valley —un asesino condicionado que se vuelve cada vez más violento e inestable bajo el capuchón— fue concebida como una crítica directa a los antihéroes despiadados que dominaban los cómics de los ’90. Esa capa de lectura sigue siendo válida hoy, y que la animación la recupere en su forma completa es un gesto que los fans esperaban hace treinta años.
POR QUÉ LA ANIMACIÓN ES EL FORMATO CORRECTO
La pregunta inevitable es por qué Warner eligió el formato animado para una historia de esta envergadura. La respuesta tiene más de una capa: el estudio lleva años consolidando una línea de películas animadas para adultos que le permite explorar tramas oscuras sin las restricciones de un blockbuster de 200 millones de dólares. Además, la animación puede ser fiel al lenguaje visual del cómic de un modo que el live-action raramente logra sin perder su identidad.
Si la trilogía mantiene el nivel que auguran las reseñas de Annecy, Batman: Knightfall podría convertirse en uno de esos proyectos que los fanáticos del Caballero Oscuro atesorarán durante años. Hay algo genuinamente emocionante en ver que una historia publicada hace más de tres décadas todavía tiene el poder de generar este nivel de expectativa. Bane ya quebró la espalda del murciélago una vez. Ahora le toca a la animación demostrar que puede estar a la altura.


























