Fotografía | @gatorade
La colaboración que nadie vio venir, pero que tenía que pasar: Gatorade x Stranger Things.
En pleno auge de finales, spin-offs y universos expandidos, la icónica Gatorade viaja directo a 1987 para volver a encender una campaña histórica, recuperar su mítica botella de vidrio y revivir un sabor que marcó época: Citrus Cooler.

Una alianza donde la nostalgia, la cultura pop y el Upside Down hablan el mismo idioma.
UNA CAMPAÑA OCHENTOSA
Hay campañas que envejecen; otras, directamente, se vuelven mitología.“No Ordinary Thirst Quencher” pertenece a la segunda categoría.
Casi cuatro décadas después, Gatorade decide resucitarla con una puesta al día que respira Stranger Things por todos lados: texturas retro, paleta desgastada, estética VHS, iluminación rojiza y ese mood de verano eterno que define la serie.
Pero la magia está en el gesto: volver a la botella de vidrio original, un ícono visual que cualquier fan del marketing, el deporte o los ’80 reconoce a kilómetros. Y sumarle el regreso del sabor Citrus Cooler, desaparecido por años y pedido por fans como si fuera un objeto de culto.

DEL DEPORTE AL UPSIDE DOWN. UNA NARRATIVA QUE SE DA VUELTA
En la campaña original, todo giraba alrededor de atletas que necesitaban “más que un refresco”.
Hoy, la propuesta se reconfigura por completo:
Ya no se trata de deportistas ordinarios, sino de sobrevivir al caos del Upside Down.
El nuevo comercial entiende el ADN de Stranger Things y lo aplica sin forzar nada: criaturas, portales, sombras que avanzan, luces parpadeantes, un pueblo en peligro y ese clima sobrenatural tan propio de Hawkins.
La marca toma su mensaje original y lo reinterpreta con humor, tensión y estética fantástica, logrando que parezca una pieza oficial dentro del universo de la serie.
Como si los hermanos Duffer hubieran aprobado cada plano.

JINGLE, VOZ EN OFF Y REFERENCIAS PARA FANS
No hay revival ochentoso sin sonido. El spot incluye un jingle original, con sintetizadores y espíritu throwback, que podría sonar perfectamente en un casete tirado en la habitación de Max o Dustin.
A eso se suma la voz de Myles Garrett, fan declarado de Stranger Things y figura clave para conectar pasado y presente: un guiño pop, pero con la fuerza deportiva que siempre acompañó a Gatorade.
El resultado es un comercial que no busca copiar la serie, sino “habitarla”.
Los guiños están, pero la pieza tiene identidad propia: respira nostalgia sin volverse parodia.

EL PODER DE LA NOSTALGIA REINVENTADA
Gatorade entiende algo clave: la nostalgia no funciona si se repite, funciona si se reinterpreta.
Y eso es exactamente lo que hace esta campaña.
– Trae un elemento icónico (la botella de vidrio).
– Rescata un sabor de culto (Citrus Cooler).
– Recupera una campaña histórica.
– La mezcla con uno de los fenómenos culturales más grandes de la última década.
– Y lo convierte en un puente entre generaciones.
Para quienes vivieron los ’80, es un viaje emocional. Para quienes conocieron la marca por Stranger Things, es una entrada perfecta al universo retro. Y para la audiencia más joven, es marketing inteligente disfrazado de entretenimiento.



























