Fotografía| Hiwatari Festival
En las afueras de Tokio, un ritual budista de siglos lleva a monjes a caminar descalzos sobre brasas encendidas. Pero lo que hace verdaderamente especial al festival de fuego Tokio —conocido como Hiwatari-sai— es que cualquier viajero puede sumarse a la experiencia.
UN TEMPLO DONDE LO SAGRADO ES COTIDIANO
El templo Takao-san Yakuo-in se alza en el extremo occidental de Tokio, al pie del Monte Takao, donde macacos japoneses saltan entre los arces y el aroma del ciprés se mezcla con el humo de los tambores que arden en el patio. En Japón, lo sagrado permea hasta los detalles más inesperados: hay templos dedicados a los gatos perdidos, a la calvicie y a la cura de verrugas. En ese contexto, no sorprende que este templo cuente con una Bahía de Purificación de Vehículos donde los conductores llevan sus autos a ser bendecidos.
Los monjes que habitan el Yakuo-in pertenecen al Shugendo, una secta del budismo esotérico que combina la veneración a las montañas con elementos del Shinto, la religión originaria de Japón. Sus prácticas son extremas: meditan bajo cascadas heladas, cuelgan de acantilados y, una vez al año, caminan sobre brasas encendidas frente a cientos de personas.
LA CEREMONIA: FUEGO, TAMBORES Y PLEGARIAS EN LLAMAS
El Hiwatari-sai comienza con la construcción de una enorme hoguera hecha de ramas de coníferas, rodeada de miles de tablillas de madera con plegarias escritas en caracteres kanji. Hay ambiente de festival en el patio del templo: familias que preparan picnics junto a las barandas, puestos de comida con el sonido de espátulas dando vuelta okonomiyaki, y el tintinear de campanas que anuncia la salida de los monjes.
Vestidos con túnicas blancas y pieles de ciervo en la cintura, los monjes emergen tocando caracolas marinas. La hoguera se enciende, las llamas consumen todo y luego los monjes rastrillan las brasas hasta crear una superficie pareja. El primero en cruzar es un anciano que parece recuperar la postura con cada paso sobre el fuego. El resto lo sigue: algunos con calma absoluta, otros con urgencia, todos completamente entregados.
Y VOS TAMBIÉN PODÉS HACERLO
Una vez que las llamas bajan y la temperatura se reduce, los espectadores están invitados a participar. Sin zapatos ni medias, en silencio, cualquier persona puede cruzar las brasas tibias como acto de purificación. Es una experiencia que, según quienes la vivieron, resulta difícil de describir con palabras.
Para quienes quieran profundizar en el mundo del Shugendo, el Templo Kinpusenji en Yoshino ofrece talleres donde los participantes se adentran en la montaña como meditación ascética. Esta práctica, que los monjes consideran un camino para unirse a la naturaleza, le ofrece al viajero una cara de Japón completamente distinta al recorrido clásico de templos en silencio.
CÓMO LLEGAR Y CUÁNDO IR
El Monte Takao está a menos de una hora en tren desde el centro de Tokio. El Hiwatari-sai se celebra en marzo, con ediciones en el Yakuo-in que forman parte de un calendario anual de ceremonias Shugendo a lo largo de todo Japón. Si viajás en primavera, los cerezos en flor que rodean el templo convierten el paisaje en algo aún más extraordinario.


























