Los salones VIP de los aeropuertos siempre prometieron lo mismo: un café, una butaca y paz antes del vuelo. Korean Air decidió reinventar esa fórmula con una inversión de 75 millones de dólares en sus salones VIP Korean Air del aeropuerto internacional de Incheon, en Seúl. El resultado es difícil de definir como «sala de espera»: hay una biblioteca de ramen, suites con puerta propia y estaciones de cocina en vivo que transformaron completamente la experiencia previa al vuelo.
UN DISEÑO QUE HABLA DE COREA
La filosofía detrás de la remodelación es el hanok, la vivienda tradicional coreana, que pone a la cocina como el corazón del hogar. Esa lógica se trasladó literalmente al espacio: las áreas gastronómicas están en el centro de cada salón, rodeadas de materiales naturales y detalles de orfebrería. Vigas metálicas envueltas en pan de oro dentro de columnas de vidrio iluminadas desde adentro. Divisores de vidrio esmerilado que evocan el hanji, el papel tradicional coreano usado en las ventanas de las casas históricas. Nada es casual.
DOS ESPACIOS, UNA NUEVA ESCALA DE LUJO
Korean Air inauguró dos espacios nuevos en la Terminal 2 del aeropuerto de Incheon. El First Class Lounge tiene más de 929 metros cuadrados —el doble que el anterior— e incluye 11 suites privadas. El Prestige West Lounge, destinado a pasajeros de cabina premium, supera los 2.600 metros cuadrados. En total, la aerolínea duplicó la capacidad de sus siete salones en Incheon, todos reformados dentro de un plan de renovación que implicó una inversión de 75 millones de dólares.
La oferta gastronómica fue completamente repensada. Hay kimbap preparado al momento, estaciones de cocina en vivo y un asador de pollo y vacuno disponible en el Miler Club Lounge, reservado para quienes volaron al menos medio millón de millas con la aerolínea. Los pasajeros de clase Prestige tienen acceso a clases de elaboración de chocolate.

LA BIBLIOTECA DE RAMEN QUE SE VOLVIÓ VIRAL
Desde enero, el Prestige East Lounge alberga uno de los rincones más fotografiados del aeropuerto: una biblioteca de ramen. Estantes del piso al techo repletos de paquetes de fideos de distintas marcas, cocinas instantáneas disponibles y una variedad de toppings —algas, cebolla de verdeo, camarón deshidratado— para armar el bowl según el gusto de cada pasajero. La propuesta mezcla lo lúdico con lo cultural: el ramen forma parte del ADN gastronómico coreano, y verlo en un salón de primera clase tiene algo de declaración de principios.
UNA EXPANSIÓN QUE SIGUE CRECIENDO
La renovación de Incheon es parte de una estrategia global. Korean Air abrió recientemente un salón de dos niveles y 1.670 metros cuadrados en el aeropuerto de Los Ángeles, y tiene previsto inaugurar antes de fin de año un salón temático con mármol negro en el JFK de Nueva York. La expansión coincide con la absorción de Asiana Airlines, su ex competidora, concretada en 2024, que posicionó a Korean Air como una de las aerolíneas más grandes de Asia.
Si el aeropuerto de Incheon ya era un referente en diseño y experiencia para el viajero, la nueva apuesta de Korean Air convierte la escala en Seúl en algo que vale la pena planear con tiempo.

























