Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.

El arte de la sencillez

Fotografía |mejorinformado.com

Milo es un artista plástico autodidacta que decidió dedicarse a la pintura cuando en 2001 su empresa textil debió cerrar debido a la crisis económica que azotaba al país. Este fue el comienzo de una vertiginosa carrera en el mundo del arte, donde rápidamente logró ganarse un lugar de privilegio.

Nació en la ciudad de Resistencia, Chaco, en 1967, lugar donde aún reside y trabaja, en su taller de la calle Irigoyen. Allí fue donde comenzó a delinear esa identidad pictórica tan marcada y que logró captar en poco tiempo la atención de los grandes coleccionistas y del público en general. Actualmente, es en uno de los artistas argentinos que más obras produce y vende.

Carisma, sencillez y sensibilidad son sus princiales cartas de presentación, aunque también impacta su gran capacidad de trabajo y la pasión que el arte despierta dentro de él. Es capaz de generar alrededor de 500 obras por año y así y todo siempre tiene varios encargos por finalizar.

En cuanto a su estilo, hay algo que está claro, sus producciones son fáciles de apreciar para los entendidos del arte y para el público en general. No son para nada pretenciosas, incluyen frases, figuras y formas que remiten a su infancia y generalmente se destacan grandes explosiones de colores. Además, algo que caracteriza sus obras es que son fáciles de reconocer, cuando ves una decís “esta pintura es de Milo”.

En 2005 las obras de Milo llegaron a Buenos Aires, cuando logró exponer por primera vez su trabajo en el Centro Cultural Borges. Aquel año también realizó muestras individuales en Alemania y Suiza y obtuvo el Premio Regional OSDE, con la obra «El Aguaraguazú quiere unos Mimos».

En 2006, participó en el proyecto de UNICEF «Un Minuto por mis Derechos», en el 7º Encuentro de Niños y Jóvenes escultores. Ese mismo año obtuvo el premio revelación en Arte BA, quedando seleccionado para el Cow Parade Buenos Aires, con su vaca “Subí que te llevo”.A partir de allí, el ascenso de su figura ya no se detendría.

Compromiso solidario

A pesar de la fama alcanzada, Milo nunca olvidó sus orígenes y siempre ha estado comprometido con diversos proyectos solidarios. Por año, dona un promedio de 40 obras para subastas a beneficio del Hospital Pediátrico de Resistencia. También realizó gran cantidad de talleres masivos de pintura al aire libre en Paraguay, Brasil y en varias provincias de nuestro país.

Junto a otros artistas plásticos, participa del programa Estampando Geografías, que tiene como objetivo abrir espacios alternativos de expresión artística para chicos del noreste argentino que viven en espacios geográficos marginados.

También integró otros proyectos como Revolución de los Niños y El arte va a la Escuela. Asimismo, realiza varias actividades con las comunidades Wichi y Pilaga, en las provincias de Chaco y Formosa y lleva adelante tareas de muralismo en escuelas rurales, universidades y diversas instituciones de todo el país.

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