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¿Quién es Banksy?. El artista callejero más famoso es en realidad un completo desconocido

Las obras de Banksy están cargadas de sarcasmo y críticas antisistema. Por ellas, algunos pagan cientos de miles de euros, mientras que la mayoría las puede apreciar gratis en las calles de las ciudades más importantes del mundo.

Banksy es el pseudónimo con el que se conoce al popular artista callejero ingles y, aunque la mayoría de los datos sobre su identidad son desconocidos. Algunas investigaciones señalan que nació en una localidad cercana a Bristol en 1974.

Hijo de un técnico en fotocopiadoras, se habría formado como carnicero. No obstante, pronto se inclinó por el graffiti, en el período que se conoce como el boom del aerosol, en la década del ’80.

La mayoría de sus obras, visibles en Londres y en varias ciudades del mundo, son piezas satíricas sobre la cultura pop, la moral, la política, el consumismo y el racismo. Dentro de su estilo combina el graffiti con el stencil y su técnica es sumamente particular.

Su estilo presenta gran influencia de Blek le Rat, el gran artista urbano francés, y la banda punk Crass, promotora del anarquismo como ideología política, modo de vida y movimiento de resistencia.

En cuanto al primero, tanto influyó en Banksy que él mismo reconoció: «cada vez que creo que he pintado algo ligeramente original, me doy cuenta de que Blek le Rat lo hizo mejor, sólo que veinte años antes.»

HISTORIA DE UN COMPLETO DESCONOCIDO

El prolífico artista del street art británico inició su carrera en Bristol en los ’90. En aquel entonces era parte de un colectivo de arte que se las ingeniaba para realizar sus obras sin ser arrestados por vandalismo. Este origen fue el que lo llevó a utilizar el stencil, debido a que le permitía trabajar más rápido y así no ser atrapado por la policía.

 

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En general los críticos de arte coinciden en señalar que lo que diferencia la obra de Banksy de los demás es su estilo tan peculiar. Este combina inteligentemente el humor, el sarcasmo, excelentes imágenes y mensajes de alto impacto, como aquel mural que lo lanzó a la fama en 1994 en el que se podía ver un gigante oso de peluche lanzando una molotov a unos policías antimotines.  

EL MUNDO SEGÚN BANKSY

Sus trabajos hablan de los males que afectan al mundo. Critican el consumismo, la guerra y se ríen sarcásticamente de la hipocresía y del estilo de vida egoísta de las sociedades modernas.

Así es que en una de las zonas más pudientes de Londres podemos encontrar su mural “Comprar hasta morir”. En el, una mujer cae desde el cielo mientras trata de sostenerse de un carrito de supermercado.

Pero no sólo en las calles pueden apreciarse sus obras, también ha plantado sus trabajos de manera clandestina en los museos más famosos del mundo. Como ocurrió en el Museo de Historia Natural de Londres o en el MOMA de Nueva York.

Hasta llegó a plasmar una de sus creaciones en los muros de Gaza y Cisjordania, conocida como Muro de la vergüenza. Con imágenes de niñas tratando de escaparse del muro con unos globos y hermosos paisajes que se pueden ver a través de unos supuestos huecos o boquetes pintados sobre el muro.

Tal fue la repercusión de estas intervenciones que en la actualidad estas pinturas forman parte de un recorrido turístico alternativo.

BANKSY: UN REFERENTE CULTURAL

El éxito y la fama mundial provocaron que finalmente en 2009 una exposición de Banksy llegara al Museo de Bristol. Se llamó Banksy Versus Bristol Museum.

Para su montaje el artista pidió que el edificio cerrara sus puertas durante tres días con el objetivo de que el secreto fuera total. Esta paradoja del destino, que llevó a que el mismo Estado que lo persiguió durante mucho tiempo lo convocara para mostrar su obra generó una reflexión muy acertada de su parte: “este es el primer espectáculo que monto en el que el dinero de los contribuyentes se utiliza para colgar mis obras en vez de para borrarlas».

FAMA Y ÉXITO COMERCIAL

Tal vez el aspecto por el que más lo han criticado, tanto sus defensores como sus detractores, es el alto precio en que han sido vendidas algunas de sus obras. Es que para alguien que desde su labor critica duramente el capitalismo, es un tanto irónico que sus trabajos sean los más costosos del mercado.

En 2006 una subasta de la casa Sothersby’s alcanzó los 80 mil dólares con una de sus series de impresiones de la modelo Kate Moss que replicaban el retrato de Marilyn que realizó Warhol. En 2007 la casa de subastas Bonhams consiguió medio millón de libras por 10 obras suyas. La respuesta de Banksy fue abrir en 2013 un puesto callejero en el que sus lienzos originales se vendían por sólo 60 euros, pero increíblemente sólo se vendieron 10.

EXIT THROUGHT THE GIFT SHOP

Muchos también lo han cuestionado por sus trabajos para grandes marcas como Puma o MTV, alegando que son pura hipocresía. Al respecto, el jefe del departamento de Street Art de la casa Bonham expresó que “lo más increíble del fenómeno Banksy no es su ascenso meteórico, ni las importantes sumas que se pagan ya por sus obras, sino el hecho de que el mismo establishment al que satiriza, le haya acogido entusiasmado.”

De esto habla de alguna manera el documental que realizó Banksy en 2010, titulado ExitThrough the Gift Shop. En este trabajo el artista cuenta la historia de Thierry Guetta, un francés radicado en Los Ángeles que está obsesionado con registrar todo con su cámara de video.

De esa manera llega a conocer a Banksy, quien decide girar la cámara y filmar a Guetta, incentivándolo a inmiscuirse en el mundo del arte urbano bajo el pseudónimo de Mr. Brainwash, convirtiéndose así en toda una celebridad. Muchos creen que en realidad es un documental ficcionado con el que Banksy intenta contar lo que ha sucedido con el Street Art: se ha convertido en un bien de consumo irresistible para las clases altas, que desean atesorarlo a cualquier precio.

Más allá de todo lo que lo rodea, no se puede negar que Banksy es hoy en día el artista callejero más cotizado y el que despierta más controversia y admiración al mismo tiempo. No necesita de la publicidad ni de la aprobación de la crítica, ya que sus obras hablan por sí mismas, haciendo que quienes las aprecian reflexionen acerca de lo que ven.

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